OPINIÓN

Columna Viento a Favor; Anaya y «Potrillo» comparecen sin oposición; y Célida le entiende

Por Carlos ROMERO

Los que podían no quisieron y los querían no pudieron.

Si usted se pregunta «¿Qué pasó ayer en la comparecencia de los secretarios de Seguridad Pública del Estado y de Gobierno, ante el Congreso del Estado? la respuesta es sencilla: varios de las y los legisladores hicieron uso de su legítimo derecho a guardar silencio.

Le explico:

Ambos funcionarios estatales, preparados con datos y documentos cual si se tratara de un frente de guerra al que irían a la refriega, dieron una cátedra de oratoria y ante la poca resistencia, dijeron solamente lo que querían y llevaban preparado.

Primero, el titular de la secretaría de la Secretaría de Seguridad Pública, David Anaya Cooley, acompañado de los principales colaboradores técnicos en las área neurálgicas de esa dependencia, tomó las riendas de su comparecencia ante las y los legisladores.

Les informó en breve que se necesitan más elementos para la Policía Estatal de Seguridad Pública y que ante la criminalidad, se requiere una respuesta organizada, táctica, con inteligencia.

Por ello, planteó la necesidad de incrementar el presupuesto que recibe la seguridad pública en el estado, y créame que estaba en el recinto adecuado para pedirlo.

Ahora bien, desmenucemos por qué la oposición ayer, estuvo prácticamente desarticulada.

Si bien, el diputado del PAN, Eduardo Urbina realizó una exposición elocuente y un cuestionamiento puntual, Anaya Cooley respondió sin salirse del libreto pero exponiendo bien un tema que viene manejando desde hace varios años.

Para los legisladores de MORENA, Griselda Lorena Soto Almada, del PES, Leticia Calderón, y del PT, Orlando Salido, la carga legislativa parece muy pesada.

Desconozco por qué les tocó leer el posicionamiento de cada una de sus fracciones; no es la primera vez que leen aunque pareciera que sí lo es, y su capacidad de articular las ideas, incluso frente a un texto terminado, parece insuficiente.

No digamos que puedan debatir, por lo menos que pudieran leer.

Desconozco también si estaban muy apurados para terminar las comparecencias, con motivo del festejo que habría de darse horas más tarde para conmemorar el primer año del triunfo de la 4T y del Presidente López Obrador.

Lo que sí es evidente es que la escasa participación de algunos legisladores de oposición, también impidieron el lucimiento de ambos funcionarios estatales que sin embargo, sacaron bien el día.

Anaya Cooley anunció su disposición a participar en el estrado del Congreso cuantas veces se le quiera.

De los demás grupos parlamentarios hay poco que escribir a casa pero sí hay detalles importantes.

El coordinador de Nueva Alianza, Fermín Trujillo, docto en el arte de hablar, sugirió poner especial atención a las generaciones de jóvenes que están en riesgo de caer en tentaciones que conllevan al tema de la inseguridad.

La propuesta fue quizá la mejor recibida en el Pleno.

Luego, entre alguna numeralia y preguntas que tiene muy hechas, María Dolores del Río, de Movimiento Ciudadano, fue quien representó quizá la mayor oposición a Anaya Cooley; pero por lo demás, el titular de la SSP sin grandes aspavientos salió adelante.

De la mesa directiva del Congreso sobresale su presidenta, Alejandra López Noriega, quien mostrando categoría llevó la sesión de comparecencias y puso orden donde no lo había.

Los demás perdieron la oportunidad de cuestionar sobre temas estatales, pues hubo quienes insistentemente preguntaron sobre la Guardia Nacional.

Por eso le digo que los que pudieron no quisieron y los que querían no pudieron.

Tanto Anaya Cooley como Miguel Ernesto Pompa Corella salieron del Congreso «sin despeinarse».

Usted puede tener una opinión distinta, esta es personal y hecha en base a lo visto y escuchado ayer.

—Horas después, ante un escenario iluminado por un atardecer hermoso, los naranjas del cielo ofrecían el marco idóneo para que los morenistas conmemoraran el primer aniversario del triunfo de la 4T.

Estuvieron prácticamente todos quienes después de ese histórico día, ocupan un cargo público.

Algunos de ellos, se nota a leguas, fueron arrastrados por el tsunami que representó electoralmente Andrés Manuel López Obrador.

Pero otros que le batallaron y sudaron en serio la camiseta, tienen muy clara la función pública y los alcances.

Una muestra y quizá el ejemplo más claro de que a gobernar se aprende pero se tiene que aprender rápido, es la alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas, quien prácticamente encabezó el evento de conmemoración del primer año de la 4T.

Diciendo lo que tenía que decir y con una actitud de gobierno, sabiendo los problemas que hay y haciéndoles frente, Célida se apostó frente a un público que quizá sea el más rudo que le vaya a tocar enfrentar, los de su propio partido, y la noticia es que salió sumamente fortalecida.

Las cosas pintan bien para la presidenta municipal. Quizá esta semana haya noticias muy buenas sobre los resultados de la coordinación con el Estado y con la Federación.

Gracias por leer estos párrafos, soy Carlos Romero, reportero con 28 años de trayectoria y director de El Patrullero.

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