Columna Viento a Favor: Pancho se fue; y el PAN en peligro de extinción si Anaya Pierde

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Por Carlos ROMERO

Si yo le digo el nombre de Francisco Vásquez Valencia, quizá así de «botepronto» usted no lo identifica y menos si no está vinculado o vinculada a la política. Pero le puedo decir también que es un huatabampense que además de correrle la sangre de los mayos por las venas, también le corría hasta hace unos días, sangre panista.

Nació políticamente y casi le podría decir que literalmente en el PAN allá en la tierra de los generales.

Trabajó en la administración pública y cerca de legisladores con los cuales colaboró intensamente.

Hasta que decidió que este año ya le tocaba buscar la candidatura para presentar a los huatabampenses en el alto honor de ser alcalde de ese municipio.

Al principio, su aspiración fue recibida con gusto y alentada, relata en una carta dirigida a su jerarca nacional, Damián Zepeda Vidales.

No pasaría mucho tiempo para que el «Panchito» Vásquez, empezará a tejer fino entre la base panista, lo que su padre del mismo nombre le inculcara desde el 88 que se afilió al PAN.

Y como sucede siempre que hay una línea donde lo que manda es el interés político y no el tejido de una estructura social firme, se le negó una vez más la posibilidad de ser candidato a la alcaldía.

«Solamente se me hizo a un lado», reclama en la misiva, sin ningún argumento sólido, ni números ni nada.

Reitera en que la manera como se designó -y aunque no lo dice el texto se sabe que será Ramón Díaz Nieblas- como candidato a alcalde, es una «franca violación a los principios panistas y una falta de respeto a la palabra empeñada».

Acusa al jerarca del PAN, de estar tomando decisiones centralistas a miles de kilómetros de distancia, decisiones que nada tienen que ver con la realidad del panismo sonorense.

Y dice que no buscará -al menos por esta ocasión- ningún cargo de elección popular, por respeto a los miles de huatabampenses con los que ya había platicado casa a casa, café a café, puerta a puerta, y con los que se comprometió a buscar un municipio más fuerte.

Y ese día que se fue del PAN, el último cerró la puerta, porque no se fue solo; renunciaron con él decenas de panistas que tenían añales haciendo la «talacha» política para ese partido y que hoy, como muchos en el estado que también ya se fueron, recibieron un palmo de narices de parte de su dirigencia nacional.

Panchito se fue a MORENA junto con toda su gente, que no son pocos.

Hace unos días le adelanté que se avecinaba esa renuncia, porque se abrirían un sisma insostenible entre la dirigencia panista que tanto apoyo recibió y los militantes huatabampenses por el lineazo que favorecía al «Chavalo» Díaz Nieblas.

El problema que le vengo desmenuzando desde hace un tiempo, es en el PAN se redujo a su mínima expresión la palabra «democracia», el término del que sus ancestros tanto presumieron.

Ha quedado en ruinas la costumbre de realizar elecciones internas pujantes donde se sacaba al mejor perfil y al más competitivo; y los panistas con tantos años están abandonando un partido que se le resquebraja en las manos a un puñado de jóvenes que no parecen ver más allá del 2018, y se olvidan que el 2018 para ellos se acaba el 2 de julio.

Para muchos panistas que están «ahorcando» a la militancia, empezará ese día su realidad, la miopía que les impedía una clara visión del panorama político, lo podrán ver ya que baje el polvo de la revuelta electoral.

Le están apostando tanto a la elección de este año y han dejado ir tantos cuadros valiosos, que si su candidato Ricardo Anaya Cortez pierde la elección, el PAN prácticamente desaparecería.

No me lo crea a mi, véalo después de la elección.

Gracias por leer estos párrafos. Soy Carlos Romero, reportero con 26 años de trayectoria y director de El Patrullero.