Columna Viento a Favor: Meade, «despacito»; y Anaya sin el Norte.

ulises cristópilos

Por Carlos ROMERO

Sí, es cierto que un día dije que Ricardo Anaya llegaría muy lejos en la política y que habría que estar atentos de él y de su camino… y ha llegado tan lejos que no sabrá cómo regresar al punto donde lo eligieron los panistas.

El Frente, del cual el joven queretano será candidato, se empieza a dividir en los estados que deberían ser su bastión y tanto figuras clave del PRD y más aún de Movimiento Ciudadano, ya anunciaron que irán solos. Un ejemplo es Sonora.

Sí, reconozco que sugerí estar atentos de Anaya Cortez, pero fue antes de ver cómo tomaba a su mejor amigo como secretario general de un PAN ensoverbiado y ebrio de poder.

En ese PAN no se sabía nada de Damián Zepeda, salvo que iba llegando de Sonora, perdedor de una campaña a alcalde, de donde ni se despidió de toda la gente que estuvo a su lado en todo momento.

Damián llevaba de aquí una maleta cargada de rencores hacia sus compañeros de partido a los que acusó, días después, de no apoyarlo. Su aversión con el ex alcalde Alejandro López Caballero trascendió hasta estos días, y yo le puedo decir que el fiscalista ex secretario de Hacienda, casi casi ni lo hacía en el mundo.

Ahora que Damián Zepeda es dirigente del PAN, porque su amigo Ricardo Anaya se fue a la precampaña, el hermosillense necesita mantenerse en la agenda nacional, como no pudo mantenerse en la estatal de Sonora, donde su candidatura fue un lastre para el PAN en las colonias de todos  los estratos  socioeconómicos, porque ni su récord ganador provocaba que el joven hiciera «click» con el electorado.

El resultado desastroso para el panismo, precedido por la percepción de que había un gobierno lleno de irregularidades en el estado, fueron el boleto de ida sin fecha de regreso para el muchacho hermosillense.

Ricardo Anaya vino a Sonora dos veces en campaña, cuando era secretario general; después de que se le cerraron las puertas a Margarita Zavala y muchos cientos de miles de panistas más, no ha vuelto.

He llegado a pensar que el queretano tiene más adversarios dentro del PAN o entre los ex panistas, que en otros partidos.

El éxodo de panistas hacia la disidencia no tiene precedente y el ataque frontal de dos ex presidentes de México, contra el candidato de su partido, es algo que nunca se había visto en el país.

Ricardo Anaya se fue enredando de a poco en sus ambiciones y soltó al PAN de la mano para agarrar la candidatura, en el momento cúspide de acusaciones y lanzamiento de lodo.

Las escisiones se ven difícil de restañar porque tienen una profundidad que ni ellos mismos han dimensionado.

Y mientras Anaya desdeña la campaña del precandidato del PRI, José Antonio Meade, el panista no puede ir a Chihuahua a operar con el gobernador Javier Corral porque como candidato lo despreció.

El escenario halagüeño para Anaya en el centro del país, se cubre de nubarrones en el Norte de México, a donde no ha venido y si viene, tendrían que armarle un ambiente tan controlado que pocos sepan que llegó y aún menos sepan que se fue.

Anegan las redes sociales con fotos de panistas sonorenses que han ido al CEN y a diversos estados a acompañar a Anaya, porque una sola foto en la entidad, hasta el momento, no pueden presumir.

Anaya busca la candidatura en su momento cúspide, pero en el peor momento para su partido.

No dilatan en salir a cuestionarlo los gobernadores de su partido que no recibieron su apoyo en campaña y aún así ganaron, pero que hoy están teniendo litigios mediáticos o jurídicos donde necesitan a su candidato a Presidente.

En la otra pista, en la de MORENA, Andrés Manuel López Obrador es un viajero frecuente en los aeropuertos de Sonora y José Antonio Meade, ya vino y mostró el respaldo del priismo sonorense.

Meade Kuribreña va despacito, hasta lento se podría decir, pero constante. Eligió como ya se veía venir, a Ulises Cristópulos para representarlo en la entidad y éste ya empezó  a reunirse con gente del Norte del Estado, donde les está sacando compromisos en apoyo al ex secretario de Hacienda y de Desarrollo Social.

También los aliados de AMLO se están moviendo.

En cambio, el Frente está chato en Sonora.

Movimiento Ciudadano ya tiene candidatos y candidatas que no le entraron a la alianza porque su dirigencia estatal tiene una especial aversión con el PAN y no le cederán ni un milímetro al grupo de Ricardo Anaya.

* Gracias por leer estos párrafos, Soy Carlos Romero, reportero con 25 años de trayectoria y director de El Patrullero.