Columna «Viento a Favor». Manlio, genio y figura.

 

Por Carlos ROMERO

Debo reconocer que seguí puntualmente la gira, si se le puede llamar gira, a la visita del ex gobernador Manlio Fabio Beltrones Rivera, realizó a Sonora ayer miércoles.

Primero estuvo, como había quedado, en la mesa de periodistas del amigo Carlos «Cali» Rodríguez, en el hotel Gándara y a la cual fueron invitados otros periodistas de renombre estatal, lo cual es de celebrarse.

Pero tras esa reunión, que duró más de lo que se había pactado, por la naturaleza del invitado, la gente lo esperaba en el parque La Ruina, donde se estableció el bazar a beneficio de la Fundación Beatriz Beltrones, que dirige la hija del ex gobernador, la diputada Sylvana Beltrones Sánchez.

Primero, si me permiten, les describo que la Fundación Beatriz Beltrones pone a disposición de las mujeres sonorenses, las herramientas para la detención y tratamiento del cáncer de mama. Y no puede ser más oportuna la realización de este bazar para recaudar fondos, pues octubre es el mes contra el cáncer de mama.

Primero, acompañada de las diputadas locales del PRI y de la propia Beltrones Sánchez, la gobernadora Claudia Pavlovich se dio un tiempo para recorrer uno a uno los stands del bazar.

No se retiró sin probarse una que otra prenda de las que se ofrecían, como unos bonitos chal, y hay que decirlo, muchas de esas prendas con un porcentaje destinado a la Fundación que las convocó.

Y al retirarse, Claudia explicó que se iba porque salía en un vuelo a la Ciudad de México, y detalló que iba a «lo de siempre», es decir, a gestionar recursos para la entidad, sustancialmente en los temas de seguridad pública, educación y salud.

Sin embargo, a pesar de la prisa, la mandataria atendió la solicitud de la entrevista por parte de los periodistas.

Para las 11 de la mañana, apenas se había retirado el auto que transporta a la gobernadora, llegó el que traía al ex mandatario.

Ataviado en una camisa color claro y un pantalón azul marino, perfectamente planchado, llegó al parque La Ruina y de inmediato lo abordaron algunos personajes de la vida pública y política, dos aspectos que no se pueden separar.

Muy de cerca lo miraba el sonorense Wilebaldo Alatriste Candiani; al llegar lo saludaron y se tomaron foto con él, las diputadas Kiky Díaz Brown, Iris Sánchez Chiu y la secretaria general del PRI estatal, Andrea de la Mora.

Estaban algunos de los delegados federales con quienes tiene más cercanía, entre ellos el de la PROFECO, Rolando Gutiérrez y la directora de Alcoholes del Estado, Zayra Fernández.

A todas las saludó con «mi diputada», «mi secretaria». Las conoce y muy bien.

Saludó de manera afectuosa a personajes del PRI que lo esperaron; gente de los sindicatos.

Sin embargo Manlio es un hombre de amistades muy añejas que ha sabido conservar, así como las supo cosechar. Muchos de sus amigos estaban ahí, quizá sin tener mucho que ver en el bazar, pero esperando el saludo siempre a carcajada abierta del político sonorense más encumbrado en el país.

Manlio es Manlio. Puede venir de un periplo político minutos antes, donde todos estaban atentos a sus mensajes y señales, y llega a un lugar donde la mayoría son señoras y señoritas de la sociedad hermosillense, y la mayoría por no decir que todas, se quieren tomar una foto con él.

Lo apapachan, le dan la bienvenida de un amigo como si nunca se hubiera ido.

Saluda de nombre a los periodistas que le tocó conocer en su tiempo de gobernador, que lo esperaron, y que como este reportero, querían unas palabras suyas para transmitirlas no sin antes, interpretarlas.

Le dije: «sé que viene de reunirse con algunos periodistas, pero aquí lo estamos esperando para pedirle entrevista, ¿nos regala unos minutos?.

Sin pensarla me respondió que sí, pero después de acompañar a su hija Silvana por el recorrido del bazar.

Ese bazar sirvió además de para ayudar a la Fundación con el tema de los donativos, al que todos estamos obligados, para que Beltrones fuera guiado por su hija, como pocas veces lo hemos visto, en un escenario repleto de mujeres ofreciendo finas y valiosas prendas.

Le digo que hay que tener una habilidad especial para interpretar lo que Beltrones dice y hace.

Un saludo, una palabra, una carcajada o un simple apretón de manos, puede ser la diferencia entre estar en el ánimo y no estar.

Nadie duda del poder nacional y el capital político que conserva el ex gobernador, y quien se niegue a verlo, solo baste recordarle que el Congreso de la Unión se mueve en mucho, según las señales que mande Manlio. Si eso no es poder, no sé qué es.

Una hora más o menos tardó el ex gobernador en saludar y fotografiarse con las señoras presentes, la mayoría de ellas donando desinteresadamente su tiempo para apoyar a la Fundación Beltrones.

El ex gobernador recibía abrazos, felicitaciones, agradecimientos, y en todo el trayecto, no se le movió un solo cabello.

Hacía mucho calor.

Pero ni las señoras del bazar, ni al ex gobernador parecía importarles, porque estaban ahí por una causa social con demasiada importancia como para quejarse del sol que caía aplomo.

Uno de los grandes amigos de Beltrones es un fotógrafo, Humberto Anaya, él mismo se encargó de las imágenes del ex gobernador ayer en su recorrido por la ciudad.

Pero sus grandes amigos, o parte de ellos, ahí estaban; uno de los menores de la dinastía Mexía, le obsequió una bolsa con «carneseca», muy típica de Sonora.

Beltrones salió y tal cual se había comprometido con este servidor, concedió una entrevista a unos 10 reporteros que lo esperaron en el recinto.

Manlio sabe qué decir, dónde y con quién. Y aunque es una persona que come política, vive política, hace política todos los días de todo el año, la visita al bazar dio también material para nutrir las secciones de sociales.

En su entrevista, ensalzó al gobierno de Sonora por sus resultados.

Sin embargo el mensaje fue duro y constante para los partidos, entre los cuales no hizo selección y «gobernabilidad» fue la palabra clave.

Dijo:

«Los partidos políticos hoy están más ocupados en ganar elecciones que en garantizar gobernabilidad».

«Yo espero que todo salga bien, no solo para los partidos políticos sino para la futura gobernabilidad de México, que es la que más preocupa».

Habló de que una gobernabilidad bien sustentada a diferencia de las que se han hecho en el pasado, podrían garantizar crecimiento económico y mejores resultados en la lucha contra la desigualdad y la delincuencia.

«Hay quien le ha dado por llamar, no soy yo, para que luego no me lo pongan, que es una subasta de ocurrencias -en referencia a los partidos políticos-«.

Y cuando Beltrones quiere decir algo, lo dice. Como al hablar de la discusión entre los partidos, que debaten a ver quién otorga más dinero o más posiciones plurinominales, el ex gobernador dijo «yo espero que mejore la discusión».

«Espero que tome su propia decisión, es una mujer madura y pues ella misma decide su destino», respondió al preguntársele sobre las posibilidades de que su hija Sylvana sea la candidata del PRI al Senado por Sonora.

Agradeció la entrevista y la terminó a sus tiempos. Manlio no necesita de un secretario de prensa que lo ataje con los tiempos o los temas.

El solo se conduce con la prensa, de la cual muchos de sus miembros son viejos conocidos y las nuevas generaciones saben de de él no solo por los libros, sino porque se ha sostenido como un político de época del que a diario se habla en las noticias, y se toma como un referente sustancial en la política mexicana de prácticamente tres generaciones.

Gracias por leer estos párrafos.

*Soy Carlos Romero, reportero con 25 años de trayectoria y director de El Patrullero.