Columna “El rostro del C4”

Por Carlos ROMERO

Cuando me dijeron que estábamos invitados a una reunión en el C4, imaginé que entraríamos a una fortaleza hermética, con cientos de guardias armados y vidrios polarizados con micrófonos donde se escuchan las conversaciones privadas. Me imaginé, como se pueden imaginar ustedes que el C4 es un edificio sin rostros, casi sin humanos, operado de manera autómata, y hasta con uno que otro robot inteligente haciendo las funciones de cientos de personas, vigilando y recibiendo señales.

Y no, nada qué ver.

El C4 es un edificio vigilado, sí, porque ahí se procesa una parte importante de la inteligencia con la que se manejan las corporaciones policiacas. Pero resulta sorprendente la cantidad de gente que trabaja en diversas labores, desde logística, datos, estadística aplicada a la seguridad.

Ahí tienen identificadas a las 6,000 casas de Hermosillo donde la violencia intrafamiliar es reincidente. Y no solo es de que los hombres le peguen a la mujer, hay de todo y les sorprendería ver la cantidad de hombres y niños maltratados también por las amas de casa.

En el C4 trabajan 12 operadores y operadoras por turno, son la primer voz que usted escucha al llamar y el compromiso es atender en el menor tiempo posible todas las llamadas al 911 y al 089, que aunque parecen lo mismo no lo son.

En una sala de juntas bebimos café y platicamos con el director del C4, David Anaya Cooley, sobre los retos de la dependencia y cómo tiene pensado enfrentarlos, aunque ya se suyo parece que van en el camino adecuado y le voy a explicar por qué.

Dentro de es edificio que uno pensaría que es una fortaleza, las operadoras contestan la llamada con la frase “9-1-1, ¿cuál es su emergencia?” y ahí empieza todo.

Según el tipo de emergencia de la que se trate, reconducen la llamada a uno de los muchos operadores que están ahí mismo, frente a un monitor de computadora, y cada uno pertenece a diversas corporaciones policiacas y de rescate.

Por ejemplo, hay agentes efectivos de la Policía Municipal, hablando con los ciudadanos por teléfono, tratando de dar una solución  a su problema, de ser posible, inmediatamente.

Si no, envían una unidad o las que se requiera para atender esa llamada. En el C4 trabajan decenas de mujeres y hombres que pertenecen a la Agencia Ministerial de Investigación Criminal, antes PEI; a la Cruz Roja, a Bomberos, a la Policía Estatal de Seguridad Pública (PESP) y a otros grupos de auxilio y rescate.

Lo interesante es la coordinación que existe entre todos ellos, hablando idiomas de corporaciones totalmente distintos.

David Anaya Cooley es un hombre que le entiende a la seguridad, porque ha trabajado en ello por varios años, y entre su currículum se encuentra haber laborado en el Estado de México, en un departamento de alto interés.

Y es que para hacer coincidir a toda una diversidad de personas y lenguajes, se requiere astucia y capacidad. Todo eso muy a pesar de que él es formado en una licenciatura en humanismo, sin embargo los caminos de la vida lo llevaron por una senda distinta a la que él imaginó.

Así, entre café y café, fuimos platicando; reconoce que el 9% de las llamadas no se atienden y es única y exclusivamente por falta de unidades en las corporaciones, pero le sorprendería saber que antes era mucho peor el panorama. Han ido avanzando bastante este sexenio.

Antes se “caía” el sistema, por 7 largos minutos cada día; es decir, se quedaban sin conexión las líneas telefónicas, las operadoras, y todo ello era por falta de capacidad para operar.

Hoy se tienen sistemas de geolocalización para saber exactamente dónde está cada patrulla, cada ambulancia, y tener claro en cuánto tiempo podrían llegar a una emergencia.

Las cámaras que están en la calle, y que vigilan muchos de los puntos de la ciudad, son operadas de aquí, por gente aumente capacitada para reconocer desde una emergencia hasta una persona sospechosa.

Un gran número de llamadas son falsas alarmas, y esto hace perder una gran cantidad de tiempo y recursos valiosos que se podrían usar contra la criminalidad.

Por ejemplo, sería interesante que usted supiera que existen registrados 1641 números desde donde intentan extorsionar a los sonorenses.

La aplicación anti extorsión que lanzó la Secretaría Ejecutiva de Seguridad Pública, al mando de Adolfo García Morales, ha sido “descargada” 40,791 veces en teléfonos celulares, lo cual ayuda a que la gente sepa que determinado número del que le están hablando fue reportado por extorsión.

En el año ha habido al menos 36 mil intentos de extorsión.

Pero quizá esas frías cifras no representan nada comparado con el impacto social que representa el suicido de un joven o un niño.

Anaya Cooley revela, tristemente como no puede ser de otra manera, que 94 niños, niñas y adolescentes se han tratado de matar este año.

Y 4 lo han logrado.

El más pequeño de estos niños, fue uno de 9 años, un chiquito que se salió por la puerta falsa.

Nadie puede saber lo que pasó por sus cabecitas antes de tomar esa decisión, lo que sí se puede saber es que el gobierno aunque vivieran dentro de nuestra casa o hubiese un policía por cada familia, nunca sería suficiente y no supliría la labor de los padres y madres de familia.

El C4 analiza eso y más; por ejemplo está comprobado que la mayoría de los feminicidios se lleva a cabo por la ex pareja de la mujer asesinada.

Lo importante de todo lo que un funcionario le pueda decir a un grupo de periodistas es el mensaje para que éstos lo hagan permear ante la sociedad.

Y lo realmente útil para usted que está leyendo esto, es que el C4 es un organismo, formado por personas que son como las células que le dan vida, y no solo es un edificio; por fuera parece una fortaleza porque necesariamente así debe ser, pero lo importante es que dentro hay personas sumamente capacitadas para brindar una atención rápida y efectiva a quien está siendo víctima de un delito, a quien se le está quemando su casa, a quien tiene una crisis y está pensando en el suicidio, o simplemente a quien cree que está frente a una emergencia y no lo está o a quien llama solo para pedir información sobre dónde pagar el predial o el agua potable.

David Anaya Cooley está con los pies en la tierra y firme en un puesto con mucha responsabilidad social.

Gracias por leer estos párrafos.

*Soy Carlos Romero, reportero con 25 años de trayectoria y director general de El Patrullero.

 

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