Luis Miguel sigue siendo el consentido de Hermosillo

Por Carlos Romero

Luis Miguel, sigue siendo el sol que ilumina los escenarios de nuestro país y del mundo entero.

Era tanto mi afán por escucharlo en algún concierto, que estaba dispuesto a viajar a la ciudad de México, o alguna parte de Estados Unidos para volver a tener la experiencia de oír a lo mejor voz masculina de nuestro país.

Pero en los últimos meses decidí no ir al concierto en Hermosillo, porque supuse que en el estadio héroe de Nacozari, no habría una buena acústica para disfrutar de ese concierto.

El día del evento, los boletos tuvieron un descuento considerable, y en vista de eso decidimos asistir.

La primera impresión es que el “Sol de México“ no quiso cansar su voz en su compromiso en nuestra ciudad y sus canciones Las interpretó a medio Gas y sin esforzarse para alcanzar las notas agudas que cantantes y no, Admiramos tanto, y por las cuales la tesitura bucal de Luis Miguel, ha tomado fama en el mundo entero.

Canto, pues, sin esforzarse, pues esa es la impresión que nos dio a muchas personas en el concierto.

Fuera de eso, el espectáculo del “sol“ es impresionante.

Es perfecto.

Ninguna falla, absolutamente ninguna, en su escenario, en sus coristas, en sus músicos, por cierto exige el 1000%, y ellas ellos todos son unos profesionales que desquitan cada peso que paga el espectador por ver a su artista.

Creo que Luis Miguel se reservó la voz en Hermosillo, porque con el mismo espectáculo en otras ciudades, ha soltado generosamente su garganta para satisfacer a los millones de espectadores que lo han ido a ver en su gira 2024.

Pero Mickey sigue siendo el consentido en muchos países del mundo, donde su música es consagrada.

La gente en Hermosillo se le entregó porque lo adoran. No necesita esforzarse mucho. Con sólo pararse en un escenario, su presencia es impactante.

Tiene un imán poderoso.

Luis Miguel tiene un Don que muy pocos en la vida reciben.

Si como es cierto lo que se dice en su serie biográfica, su padre Luis Rey en una ocasión le dijo que él no era igual que los demás, sino que tenía un don, El señor tenía razón.

Luis Miguel, Gallego Basteri tiene una trayectoria de más de 40 años en los escenarios del mundo, y en todos, absolutamente en todos ha triunfado.

Por eso parecía casi imposible de imaginar que el gran ídolo no estuviese imprimiendo su mejor versión en el concierto de Hermosillo.

Sin embargo, eso eso pasa a segundo plano. lo importante es lo grande y lo magnífico que puede ser una figura como la de Luis Miguel.

Su concierto de la capital sonorense lo empezó con un clásico “Será que no me amas”, un tema con el que desde hace años inicia sus presentaciones.

Ahí en ese escenario estaban 10 de los mejores músicos del mundo acomapañándolo, encabezados por su fiel amigo y director de orquesta, el guitarrista Kiko Cibrian.

Siguió con “Amor, Amor, Amor” del compositor hidalguense Gabriel Ruiz Galindo.

En ese momento empieza su contoneo de caderas. Desabrocha su saco para hacer el salto que lo ha hecho famoso en todo el mundo y lanza su grito propio ya de un ídolo “cómo dice..”

Luego hace gala de su extraordinaria afinación y manejo escénico con la canción “Suave”, con la que prendió al público, que femenino al igual que masculino, gritaban y cantaban.

El coro multitudinario en el estadio héroe de Nacozari, explotó cuando el ídolo empezó a cantar las primeras notas de “Culpable o no”.

La maravillosa batería de Víctor Loyo y el teclado de Salo Loyo, hacen que esa canción suene a nostalgia, a amor y a desamor, a tiempos idos con dolor.

“Culpable o no” es sin duda la obra maestra con la que Luis Miguel pasó de ese romanticismo de joven rebelde enamorado, a un hombre lleno de sueños interrumpidos por una mala experiencia en el amor. Es magnífica esa canción.

La noche seguía avanzando y haciéndose vieja. Pero El Sol apenas entraba en calor para interpretar “Hasta que me Olvides”, del gran bachatero dominicano Juan Luis Guerra. Con ese tema, Mickey hizo llorar a su público más.

“hasta que me olvides voy a intentarlo, no habrá quien me seque los labios por dentro y por fuera, no habrá quien desnuda mi nombre una tarde, cualquiera hasta que me olvide tanto que no exista mañana ni después”… pum!! Qué clase de poesía.

Ya que la atmósfera estaba sumamente romántica, empezaron las notas de “Por Debajo de la Mesa” compuesta por el gran maestro yucateco Armando Manzanero, pero echa a la medida del “sol de México“. La canción empieza con unas notas tristísimas de un clarinete solitario, alumbrado por un reflector que va disminuyendo hasta que termina su introducción.

“Por debajo de la mesa” es una canción que trata de un amor prohibido entre una mujer comprometida y un hombre enamorado. Especial para que la hiciese un éxito alguien como Luis Miguel.

Y entre vendedores de papas fritas y cervezas, se asomaban las luces de lo que nos iba a anunciar el escenario: “Smile” a dueto virtual con Michael Jackson, fallecido en el año 2009.

Luego cantó “Come Fligth to the moon”, recordando aquel inolvidable dueto junto al gran ídolo Frank Sinatra.

Luego puso a bailar a la gente con su éxito “Un Hombre Busca a una Mujer” canción que le Dio título a su sexto disco, que vio la Luz el 25 de noviembre de 1988.

Ya entrados en el despecho y el desamor cantó “Fría como el Viento” y “Entrégate” son himnos a la buena interpretación que fueron éxitos mundiales en el “hit parade”.

Luego, el ambiente se vistió de patrio, al salir su mariachi, el Mariachi Vargas de Tecalitlán con el cual interpretó varias melodías, entre ellas, por supuesto “La Bikina” de la autoría de Federico Mendez y “La Media Vuelta” de la leyenda guanajuatense José Alfredo Jiménez.

La noche se seguía siendo vieja, la luna estaba en cuarto menguante como sabiendo que era un momento especial de nostalgia y recuerdo.

Luego nos llevó 35 al pasado con la interpretación de “No me puedes dejar así”, que todos habíamos oído de adolescentes. Si pasas de 40 años de seguro la conoces.

No, muchos recuerdan aquella gran dupla que hizo el sol de México con el gran compositor español Juan Carlos Calderón, pues de esa amistad nació un temazo que fue y me atrevo a decirlo el gran éxito de Luis Miguel en los años ochentas, “La Incondicional”.

Esa canción está en otra liga. Amor y desamor puro en la misma letra. Pocas melodías así en la historia de la música.

Ya casi por terminar y cuando se había despojado de su saco y cambiado la camisa blanca, así como se despojó de su corbata, se puso una camisola negra impecable con un chaleco del mismo color. Toda su ropa hecha a la medida, sus zapatos pulcros y su actitud muy empática con el público.

Luis Miguel es de los artistas que no necesita hablar en un concierto, su comunicación con el público está en otro nivel. Canta, sonríe, manotea. No habla pero comunica como pocos.

Un collage de “La chica del Bikini azul” y otras tantas melodías que la gente adoro cuando Mickey era un niño, también las cantó ese día en Hermosillo.

Su concierto terminó y no hubo posibilidades de qué cantara otra, pero la gente ya sabe que así es Luis Miguel. un ídolo inalcanzable, pero de carne y hueso. Esa misma noche tomó su avión en el aeropuerto internacional de Hermosillo y viajó para su siguiente compromiso, o quizá como pienso a su casa de Acapulco a descansar.

Luis Miguel, a pesar de vicisitudes y bemoles sigue siendo “el Sol de México”.