Rinde Patronato de La Costa sentido homenaje a Padre Ramón Arvizu

Rinden Patronato de La Costa sentido homenaje a Padre Ramón Arvizu

La mañana de este jueves, el Patronato de la Costa de Hermosillo IAP, realizó un emotivo homenaje al presbítero Ramón Arvizu Durazo por su gran dedicación y todos sus años de esmero entre la comunidad y La feligresía costeña así como por su labor durante casi 50 años siendo una guía y un ejemplo.
Hicieron un recorridos por las instalaciones del Patronato que ya tiene al rededor de 40 años de fundado, luego se brindó un desayuno para los presentes y lo más emotivo fue la develación de una placa insigna que quedará para siempre en el recuerdo de los costeños.
Estuvieron presentes personajes de mucha relevancia entre quienes figuraba la lic Anna Baranzini Hurtado, su hermano Fausto, y el Patriarca don Carlos Baranzini. También estuvieron entre otros Alán Aguirre, director del grupo Alta, Domingo Danesse, Oscar Nenninger, Carlos Gaspar Iberri, Alejo y Bernardo Bay, Marcos Camou, Jorge Mazon, Juan Laborín, Carlos Arellano, Ing. Flores Lara, Domingo Danese y un sin fin de agricultores de la Costa que en verdad le tienen una Gran estima al padre Ramón.
El presidente del Patronato, Marco Antonio Morales Fernández, dio un mensaje breve pero emotivo Sobre la vida y obra del padre Ramón Arvizu, en el que reconoció los más de 48 años que el sacerdote ha dedicado a esta honorable tarea.
Este fue el mensaje:

Damas y caballeros, distinguidos donantes,

Gracias por reunirse hoy para celebrar el increíble legado de nuestro fundador, el Presbítero Ramón Alberto Arvizu.

Es un honor estar ante ustedes y rendir homenaje a un individuo notable cuya dedicación inquebrantable abarcó más de 48 años, transformando las vidas de innumerables niños de bajos recursos y adultos mayores.

En espíritu de gratitud y reconocimiento, hemos emprendido un viaje para conmemorar al Presbítero Ramón Alberto Arvizu de una manera que esté a la altura de sus extraordinarias contribuciones. Este tributo no es solo una manifestación física, sino un testimonio vivo de los valores que inculcó en nuestra organización.
El Presbítero Ramón Alberto Arvizu dedicó su vida a servir a los miembros más vulnerables de innumerables comunidades.

Su desinterés, pasión y compromiso duradero han allanado el camino para un futuro mejor para aquellos que más lo necesitan. Hoy, al revelar este tributo, que sirva como recordatorio del profundo impacto que un individuo puede tener en las vidas de los demás.
Al reflexionar sobre el legado del Presbítero Ramón Alberto Arvizu, me vienen a la mente unas palabras poderosas que él vivió y que todos deberíamos abrazar: «Si queremos ser felices, debemos aceptar que nunca será ético usar los dones y carismas que hemos recibido solo para usufructo personal, una hipoteca social se impone sobre esos activos.»

Estas palabras resuenan profundamente con la ética de nuestra organización. El Presbítero Ramón Alberto Arvizu entendía que la verdadera felicidad no reside en la ganancia personal, sino en el bienestar colectivo de nuestra sociedad.

Nuestra obligación, como guardianes de los dones y el carisma que se nos han otorgado, es llevar la antorcha de la responsabilidad social.
Cada donación, cada acto de bondad, es un pago hacia la hipoteca social que asegura un mundo mejor y más equitativo para todos.
Al honrar hoy al Presbítero Ramón Alberto Arvizu, también nos comprometemos a mantener los valores que él apreciaba. Que este tributo nos inspire a continuar la noble labor que él inició, fomentando un legado de compasión, generosidad y preocupación genuina por aquellos que lo necesitan.
Gracias, distinguidos donantes, por ser parte de esta ocasión trascendental. Su apoyo continuo garantiza que el legado del Presbítero Ramón Alberto Arvizu no solo perdure, sino que prospere, dejando un impacto duradero en las generaciones venideras.
Juntos, llevemos adelante la antorcha de la compasión, forjando un camino hacia un futuro más brillante y compasivo».