Ciencia y Tecnología a favor de la Seguridad
Por Carlos ROMERO
Las técnicas de investigación que se observan en las series televisivas ya no son lo que antes eran; hoy se tienen que basar en la fábula para permanecer en el gusto y la atención del púbico.
En cambio, en la vida real, el futuro nos alcanzó con un Laboratorio de Inteligencia Científica Forense -CFI, por sus siglas- donde se analizan muestras de cabello, dientes, hueso, ADN, sangre, armas, balas, ropa, tecnología química en apariencia sacada de un estudio de televisión, hoy por hoy puesta al servicio de los sonorenses.
Y es que para el Laboratorio CIF, los muertos «hablan», los cadáveres, sus ropas, su piel, sus heridas, revelan muchos datos de cómo murieron, si fueron víctimas de un homicidio, si los torturaron, murieron en otra parte y el lugar de su hallazgo es fortuito, en fin dan datos que precisamente el nuevo laboratorio del Estado, se encarga de compilar y analizar.
La función del personal del CIF no es tratar de encontrar culpable a alguna persona; al contrario, ellas y ellos al momento de recibir una muestra de cabello distinta al de la víctima, no saben de quién procede; precisamente para eso está el laboratorio, para que revele científicamente, con 99.99 % de confiabilidad, quién pudo haber participado en un delito.
Cuando a Luis Antonio y Arturo fueron detenidos en el Sur del Estado y luego Natividad en Nogales, no se imaginaron que sus tres víctimas mortales en Huatabampo hubiesen dicho cómo sucedió todo, con ciertas manchas de sangre en su cuerpo y algunos pigmentos de tierra en sus ropas.
El Laboratorio CIF está capacitado para hacer pruebas de sangre en cadáveres; puede reconocer entre un cabello de alguien fallecido y alguien que ya está dentro de la base de datos delincuencial en el estado.
Ayudado por el CIF los investigadores le dieron forma a las indagatorias que llevaron a los presuntos asesinos de Reynaldo y el ataque a Carlos: así como el homicidio de Santiago, en San Luis Río Colorado y del cual ya se tenían indicios muy fuertes.
En el CIF se hacen pruebas a las balas, tanto a las ojivas como a los casquillos. Ello revela qué arma se usó, pues la bala conserva una «huella» que es idéntica a las demás que se dispararon con la misma arma.
Aunado a esto, la Fiscalía General de Justicia del Estado tiene un equipo profesional preparado en Alemania, Austria y Estados Unidos. Químicos especialistas analizan las muestras obtenidas en la mano de una persona, para saber si utilizó un arma de fuego y hace cuánto, todo esto mediante un microscopio electrónico de barrido y el software más avanzando del mundo.
En un apartado, se meten armas, ropas y todo tipo de elementos que pudieron participar en un crimen y se le entraen las huellas digitales de quienes estuvieron cerca de la escena.
Sonora es el único estado que tiene un Laboratorio como el CIF, lo cual le da certidumbre a las indagatorias y científicamente se comprueba si alguien estuvo en el lugar del delito.
La titular de la FGJE, Claudia Indira Córdova Contreras guió por el CIF a los periodistas del grupo Contrapunto 10; son instalaciones donde tecnología de primer mundo, reafirma o desecha teorías de los oficiales y peritos investigadores.
Son instalaciones sencillas, impecablemente limpias y ordenadas; nadie que no tengan alguna función ahí, puede entrar.
Los 60 millones de pesos de inversión estatal que costaron los equipos y el avituallamiento, parecen menores respecto a los métodos usados, que parecieran sacados de una serie de ficción.
Pero aquí todo esto es realidad; con el CIF, el futuro nos alcanzó.

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