COLUMNA: ¿CÓMO CHINGADOS QUE NO ESTAMOS UNIDOS?

Por Carlos ROMERO.

Desde en la mañana muy temprano, se sabía que ayer no sería un lunes habitual.

Las calles desoladas de la capital de Sonora, eran el mudo testigo de una batalla que comenzó a fraguarse en las salas de redacción y mesas de análisis, días atrás, cuando manos asesinas le arrancaron la vida a Santiago Barroso, un periodista muy reconocido y muy querido.

Puntuales como debe ser todo buen reportero, se dieron cita en el Palacio de Gobierno, columnistas, directivos de medios, jefes de redacción, fotógrafos, camarógrafos, gente de los medios todos, que estábamos ahí por la única razón de que el crimen de Santiago nos conmovió e indignó.

Ayer fue día de exigir justicia, pero también de recordar a los compañeros caídos. Y es que a veces pasa un tiempo sin que los hechos violentos toquen a la puerta de los periodistas, y nos sumergimos en la confianza y la cotidianidad.

Lo que uno quiere es poder hacer su trabajo sin que alguien se sienta con la libertad de, porque puede, hacerle daño.

La primera parada era en la plaza Zaragoza; la segunda, sería indubitablemente en la Fiscalía General de la República, antes PGR.

¿Por qué?, simplemente porque el trabajo de proteger la integridad de las y los periodistas debe ser coordinada y compartida.

A las afueras del Palacio de Gobierno llegaban de 3 en 3, de 4 en 4, los compañeros de los medios de comunicación que cumplen una labor titánica, arriesgando el pellejo, si me permite la expresión, en un trabajo sí y en otro también.

En el Palacio, para recibir a los manifestantes, salieron Epifanio Salido, Secretario Técnico del Gobierno de Sonora, e Ivonne Andrade, directora de Comunicación Social.

Estaban ahí para escuchar las peticiones; saben que el gremio está herido y preocupado. Abrieron las puertas de Palacio para recibir la documentación que, redactada en medio del dolor, llevaban los reporteros.

Ofrecieron solidaridad y apertura en la Fiscalía del Estado, para acelerar las investigaciones que lleven a el o los homicidas de Santiago Barroso Alfaro.

Su familia lo está extrañando, pero también el gremio y ya ni le digo sus lectores y radio escuchas.

La protección a las y los periodistas es una tarea que no debe bajar la guardia y eso lo sabemos todos.

Lo sabe Juan Carlos Zúñiga, quien desde el su tribuna ha defendido como león la libertad de expresión. En radio e impreso, su espacio ha sido un oasis para quienes se sienten despojados o amenazados. La pluralidad es su ingrediente primordial.

Ahí al frente estaban una guerreras de la pluma y el micrófono: Cynthia García, Reyna Aydé Ramírez, Priscila Cárdenas, Isela Hong, Astrid Murillo, Gaby Medina, exigiendo todo lo que por derecho corresponde: seguridad y unidad para el gremio.

Los compañeros Alejandro Cabral y Felipe Larios, hablando claro, fuerte, llegando a la médula.

Alejandro Islas, víctima reciente de un incendio, todo indica que provocado, en las instalaciones de Radio Manzana, haciendo uso de su derecho a la palabra.

Luis Alberto Medina, con ferocidad defendiendo desde su trinchera la libertad a expresarse como lo hace día a día .

La maestría de Soledad Durazo, Sergio Valle, «Fano» Campoy, Hilario Olea, Arturo Ballesteros y Rafael Cano, haciendo lo que mejor saben hacer: analizar, cuestionar, estar presentes siempre en los movimientos de un gremio que les duele.

Las puertas de Palacio seguían abiertas pero los compañeros decidieron no entrar y leer el comunicado de protesta en las escalinatas.

Decenas de periodistas haciendo sus tomas.

Apenas ayer, la Fiscalía General de Justicia del Estado daba a conocer que el ataque a los comunicadores Reynaldo López, que pereció y Carlos Cota, quien resultó lesionado, había sido total y plenamente aclarado.

La detención de dos sujetos más, aunados a los 7 que ya habían sido aprehendidos, da una clara idea de que en Sonora no hay lugar para la impunidad.

Muchos compañeros querían esa toma, hacían sus entrevistas, Cayetano Lucero, siempre presente en esos momentos de duelo, Antonio Sánchez Melo, Hugo Encinas, cubriendo la noticia con notoriedad.

Cristina Gómez Lima, Daniel Sánchez Dórame, Gil Reyes, Rigo Gutiérrez, presenciaban y analizaban.

Ayer trascendió que la Mesa de Seguridad que sesiona con suma frecuencia en la entidad, y que es la coordinación entre todos los niveles de gobierno, este miércoles lo hará en San Luis Río Colorado, a petición expresa de la gobernadora Claudia Pavlovich.

Esto pone de manifiesto el interés por esclarecer el artero crimen contra el colega, contra Santiago Barroso, pero además da una luz de que en Sonora no debe haber lugar para el ataque a los periodistas.

No al silencio, era la consigna.

Al terminar el posicionamiento, y sabedores que los ataques a periodistas se investigan en el orden Federal, el grupo, heterogéneo de pensamiento, pero homogéneo en la exigencia de justicia, se trasladó a la salida a Bahía de Kino, a las oficinas de la ahora FGR, para presentar también su exigencia.

Se leyó el posicionamiento en pleno camellón de bulevar García Morales; ahí sí, las pancartas de protesta se pudieron mostrar en plena calle porque el grupo no fue recibido por las autoridades de la FGR.

Sucedió que querían recibir y dialogar con una comisión de 5 personas, idea que no fue bien recibida por los comunicadores ahí presentes y prefirieron continuar en la calle.

La posición fue: o todos, o ninguno.

El presidente del Foro Nacional de Periodistas, Rafael Cano Franco, fue el encargado de leer el manifiesto sobre la deuda que tienen todos los niveles de gobierno con el gremio periodístico.

Fue muy claro en que la violencia en contra los periodistas no viene de ayer, sino de muchos años atrás, y los mecanismos para proteger a la prensa, están fallando.

El sol ardía sobre sus cabezas pero nadie se iba; la exigencia de garantías es para todas las autoridades y eso quedó muy claro ayer.

Porque la prensa debe de ser siempre testigo de los hechos que importan en el país, en el estado, en la ciudad.

Hacía mucho que en Sonora no se tenía reporte de ataques a periodistas, y desde los hechos de los compañeros López y Cota, hasta el fin de semana con la muerte de Barroso Alfaro, han sido semanas difíciles para el gremio.

Hubo algunas voces discordantes ayer y en días pasados; voces encaminadas a crear la percepción de división del gremio.

Pero los periodistas somos raza que está hecha de otra madera; distintos en el pensar, sería imposible que todos razonaran igual.

Pero la presencia de aquellas manchas humanas en Palacio, en la FGR, y en distintos municipios donde se manifestaron contra la violencia, son una muestra clara de que queremos lo mismo.

Mientras eso sucedía en la FGR, en la cancha de la FGJE, el vice fiscal Gustavo Bustamante se aprestaba a recibir a los periodistas y escucharles.

Todas las autoridades, estatales y Federales, están atentas a estos hechos y se puede decir que coordinadas para el esclarecimiento de los hechos en San Luis, y sobre todo, para otorgar las garantías que los comunicadores necesitan.

Y me pregunto ante estas manifestaciones de ayer: ¿Cómo chingados que no estamos unidos?

Soy Carlos Romero, reportero con 28 años de trayectoria y director general de El Patrullero.

Nota: Ofrezco una disculpa a los compañeros que no mencioné y que también realizan siempre una labor ejemplar.