Por Dra. Arlene Díaz Avila
Twitter: @ArleneDiazA
El Día Internacional de la Mujer surgió de las actividades de los movimientos obreros a finales del siglo XX en América del Norte y Europa. Desde entonces, el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una dimensión global para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo por igual. El creciente movimiento internacional de las mujeres, fortalecido por cuatro conferencias mundiales de las Naciones Unidas sobre la mujer, ha ayudado a que su conmemoración ofrezca la oportunidad de incrementar el apoyo a los derechos y la participación de las mujeres en las esferas política y económica.
El Día Internacional de la Mujer ha pasado a ser un momento de reflexión sobre los progresos alcanzados, un llamado al cambio, y una celebración de los actos de valor y determinación tomados por mujeres comunes que han tenido un papel extraordinario en la historia de sus países y sus comunidades.
Las mujeres en números:
Ejercen menos del 10% de los cargos de jefe de estado y de gobierno de todo el mundo. Ocupan tan solo el 20% de los escaños parlamentarios y representan el 4% de los directores ejecutivos de empresas que aparecen en la lista de Fortune 500.
En lo que respecta a la toma de decisiones que nos afectan a todos, la voz de las mujeres no se escucha por igual. En la Cámara de senadores, las mujeres representan el 33.6% y en la cámara de Diputados el 36.8%.
El progreso es igual de lento en lo que respecta a la compensación económica. En Europa, las mujeres perciben en promedio un 16% menos que sus colegas masculinos, en México entre 4 y 12% menos (en las ocupaciones industriales hasta 23%)
En su interior; se auto limitan de muchas maneras: no confiando en sí mismas, no levantando la mano para pedir la palabra, Batiéndose en retirada cuando deberían avanzar hacia adelante.
El síndrome de la tiara: Según el cual las mujeres “esperan que, si continúan haciendo bien su trabajo, alguien se dará cuenta y les colocara una tiara sobre la cabeza”. Solo si viviéramos en una “meritocracia perfecta”.
El miedo se halla en la raíz de muchas de las barreras a las que se enfrentan las mujeres: Miedo a no gustar, A tomar la decisión equivocada, A llamar la atención por motivos equivocados, A extralimitarse, A ser juzgada, A fracasar, Y la santísima trinidad de los miedos: ser mala madre/esposa/hija.
“Un mundo donde los hombres manejen la mitad de nuestros hogares y las mujeres la mitad de nuestras instituciones sería un mundo mucho mejor”. Sherlyn Sandberg.

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