Por Carlos ROMERO
Nadie hubiera podido anticipar lo que pasaría el 1 de julio ni sus repercusiones en el ejercicio de la política en la entidad.
La empatía reflejada entre personajes de tan distantes ideologías, pero tan común objetivo, hace pensar que cosas buenas están por venir.
Le digo: Independientemente de lo que suceda al interior del Congreso del Estado, donde sus fracciones se han lanzado toda clases de críticas y ataques, la relación institucional con la titular del Ejecutivo Estatal, con la gobernadora, ha transitado tersa y fina.
El primer encuentro de Claudia Pavlovich con la presidenta del Congreso, Rosa María Mancha Ornelas, fue el día de la entrega del Tercer Informe de Trabajo, donde la gobernadora, ante un Legislativo adverso, hizo uso de sus mejores oficios políticos para que las diferencias ideológicas no afecten la vida institucional.
Tanto Claudia como la diputada Mancha se veían le puedo decir, cómodas, amigables.
Días después la gobernadora entregó aparatos auditivos a un grupo de jóvenes preparatorianos con discapacidad para oír y hablar, y en el evento, la invitada especial fue la diputada de MORENA, Rosa María Mancha.
Los que tienen información de primera mano dicen que ha habido más encuentros entre la mandataria estatal y la presidenta del Congreso del Estado, y que reafirman la idea de que hay un compromiso serio por sacar adelante los problemas de Sonora, al margen de las diferencias partidistas o de grupo.
La propia alcaldesa Célida López, también de MORENA, parece estar convencida de que la única ruta para resolver los problemas de la comunidad, es el diálogo y la negociación.
Desde el principio, el puente entre la alcaldesa y la gobernadora, ha sido la jefa de Gabinete Estatal, Natalia Rivera, una pieza clave en el entramado político que supone el gobierno en turno, y que no está ahí sino porque le entiende.
Aún con las diferencias ideológicas que han sostenido toda la vida la gobernadora y la hoy alcaldesa, la tarea que tienen enfrente es trabajar juntas por los hermosillenses, y están encaminadas todos los días para conseguir ese objetivo.
Hasta antes de la renuncia del ex secretario de Seguridad Pública del estado, Adolfo García Morales, con él era la operación de cercanía de un Ayuntamiento plagado con nuevos rostros y perfiles de izquierda.
La presencia de Claudia y de Célida ayer juntas en el evento del Congreso Minero, es una muestra de que sí se puede trabajar juntos, lo importante es que sus equipos lo entiendan también y haciendo gala de su oficio político se pongan de acuerdo para mejorar la vida de los sonorenses.
Todo esto, al margen de la buena relación que impera entre la mandataria y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, con quien se dice, ha hecho más acuerdos que con Enrique Peña Nieto, que baste decir, ha dejado a Sonora para lo último.
Los nuevos tiempos de la política obligan a medir y coincidir.
Por ello piensan ya en la capacidad de conciliación de la gobernadora como un punto a favor para lo que viene: 3 años con un gobierno de izquierda que levantó mucha expectativa y que la única manera de cumplir, será haciendo alianzas con el estado y la Federación.
Ahora bien, los personajes que MORENA tendrá operando el gobierno en el estado, no son ningunos improvisados. Está Jorge Taddei y Alfonso Durazo. Usted dígame si alguno de esos personajes tiene desperdicio.
Gracias por leer estos párrafos. Soy Carlos Romero, reportero con 28 años de trayectoria y director de El Patrullero.

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