Célida, en la caravana del tractor-

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Por Carlos ROMERO

Crónica-

Muy pocos lo entienden si lo ven desde la comodidad de una oficina en Hermosillo, pero a La Costa se le cocina aparte. Es una comunidad con un problema para cada solución, diría un tema de Joaquín Sabina.

Es una comunidad en extrema pobreza, con habitantes carentes y empresarios prósperos.

Y es una comunidad que por primera vez ve una alcaldesa manejando un tractor. Sí, manejando un tractor.

Verá usted:

Los más de 60 mil residentes del poblado Miguel Alemán hacen florecer con su manos llenas de callos, los campos agrícolas donde se produce la mejor nuez y la mejor naranja de exportación pero ellos siguen sumidos un pueblo bonito y tradicional, pero donde con una llovida promedio se desbordan todos los drenajes porque están colapsados, se destruye el pavimento como calor a la mantequilla.

En lo más recóndito del poblado Miguel Alemán, donde la selva está a flor de piso, y la fauna es parte del ecosistema, allá subida en una batanga jalada por un tractor, estuvo Célida López Cárdenas.

Algunos no la conocían, ahí recibieron una cobija o una despensa de manos de la alcaldesa de Hermosillo y como que despertaron a la realidad de que se habían quedado sin nada.

Era el medio día del sábado, la caravana de unos 15 vehículos llenos con ayuda humanitaria, solo se veía interrumpida por los enlodados caminos; en el intento quedaron 1 transmisión automática, 3 llantas y hasta un diferencial, que no lograron pasar la prueba de fuego.

Mientras el Sol luchaba por no ser opacado por un bulto de nubes, el contingente que llevaba además agua para beber, colchonetas y otros artículos para regalar, pasaba casa por casa.

La propia presidenta Municipal tocaba la puerta de las viviendas para ver las condiciones de cada familia. Se dio cuenta de ningún esfuerzo en lo particular será suficiente porque la necesidad es mucha.

Pero se enfocó en casos muy específicos de familias que perdieron todo con las lluvias de la Tormenta Tropical “Sergio”.

El caso de doña Matina Hernández de Jesús, es muy especial; es una mujer de 75 años de edad, perteneciente a la etnia triqui; no tiene esposo ni hijos; sola, a como pudo sembró su huerto en casa y ya le daban plátanos, mangos, naranjas; y todas sus plantas y árboles se vinieron abajo con la lluvia; ya ni hablar de su casa, un pequeño cuarto de adobe que quedó resentido y en cualquier momento se puede caer, y además se le filtra el agua por el techo de lámina.

Ahí en improvisada reunión de gabinete, Célida giró instrucciones a Norberto Barraza, Edgard Sayard, y José Carrillo, Director de Servicios Públicos, Jefe de Gabinete y Director de Obras Públicas, respectivamente, para atender el caso de doña Martina para ponerle lámina nueva a su casa, además de dotarla de lo necesario para seguir adelante, aún dentro de las dificultades que ya de por sí tiene su vida cotidiana.

Los apoyos fueron entregados vivienda a vivienda, y minutos más tarde pasaba el equipo de la secretaria Técnica del Ayuntamiento, Marián Martínez, supervisando el correcto destino de la ayuda. Nomás por si las moscas.

En La costa, la desgracia parece no tener fecha de caducidad; enterada de la cantidad de niños enfermos, la alcaldesa de Hermosillo afirmó estar sorprendida; encontró un problema grave por el colapso del drenaje.

Entendieron que la contingencia no será resuelta en lo inmediato.

Y mientras era acompañada por decenas de colaboradores ciudadanos que andaban arriba de la batanga nomás por ayudar y otros nomás por convivir, se percató también de la gravedad en el problema de adicciones, de agua potable… ah, y de seguridad pública.

Charló en corto con los policías del poblado, se dejó guiar por el comandante de la base Costa, Salcido Ley, quien le planteó sin cortapisas la realidad actual de Miguel Alemán.

La caravana de este sábado no fue una ocurrencia; surgió ante la imperiosa necesidad que observó López Cárdenas el viernes, cuando estuvo en el poblado para verificar los albergues y se le mostraron las imágenes de las calles y viviendas en la zona de la invasión y en todo el Poniente de esta comunidad.

La tarde del viernes pudo percatarse de los albergues llenos por familias a las que se les mete el agua cada vez que llueve y prácticamente quedan incomunicados por las lodosas calles donde viven.

Pero el tema del drenaje es aparte, habida cuenta de que a la menor provocación las aguas negras salen a borbotones por cada alcantarilla que se encuentran.

La población ha crecido sustancialmente y los servicios son los mismos de siempre.

Mientras a manotazos se espanta los zancudos de la cara, la alcaldesa sigue caminado y viendo. Reconoce el apoyo del Gobierno estatal en los temas de Salud, por ejemplo, donde el secretario del ramo, Enrique Clausen, puso a disposición de la gente afectada, personal y medicamentos urgentes y suficientes.

La carencia alimentaria es ancestral, siendo honestos.

Pero la caravana del tractor era más que para llevar ayuda, para reconocer el problema tan grave que se tiene.

Supone la integración de todos los sectores, el social, el empresarial, el gubernamental.

La gente no sabía que ahí en el remolque viajaba la presidenta municipal, porque nunca habían visto una presidenta municipal… y menos en un remolque jalado por un tractor.

Pero “La Célida” así es, así trabaja. Quienes colaboran en su gobierno se han tenido que ir adaptando a la improvisación en la agenda. No ha de ser fácil reaccionar con quien se sale del script a menudo, pero la gente lo ve bien, se sienten escuchados.

Enfundada en ropa cómoda, la presidenta municipal caminó entre el lodazal y la hediondera.

Su percepción de los problemas de esta comunidad cambió, seguramente para bien, pues siempre es bueno que el gobernante vea, escuche, camine, huela, lo que a diario ven, escuchan, caminan y huelen los residentes del poblado Miguel Alemán.

Mamá al fin, en el transcurso de la caravana para llegar a la colonia Trinidad Sánchez Leyva llevó un niño en los brazos, pero a medio camino se le quedó dormido.

La culminación del peregrinar se dio en el punto de partida, en el Centro Hábitat, donde estaban entregando la lámina para las viviendas destrozadas por el viento de “Sergio”.

El saldo de “Sergio” en la zona Costa cuenta una persona fallecida en Bahía de Kino; pero en el poblado los daños fueron solo materiales.

Las familias tienen mucho por hacer.

Las ajadas caritas de los niños cuentan su propia historia; una historia de descuido familiar, de omisiones en el cuidado de los infantes y de una pobreza en las cosas más básicas.

Este sábado Célida manejó por un momento el tractor, pero condujo toda la ruta una caravana que amenazaba por momentos con salirse de control, debido a la gran carencia de las familias que se reunieron esta tarde de sábado a recibir un poco de ayuda.

La gente de La Costa está segura, porque lo escucharon de la primera autoridad municipal, que sus peticiones serán tomadas en cuenta.

El escrutinio de la población en la Costa suele ser duro. Por lo tanto, lo mejor es cumplir lo que les están ofreciendo y en lo que la gente está confiando.

Pero eso sí, la transformación de la Costa necesitará en gran medida la participación sin regateos de la sociedad civil, que finalmente es para ellos el beneficio.

Veremos.