Columna «Viento a Favor»;

Por Carlos ROMERO

La Conferencia Nacional de Gobernadores se institucionalizó hace poco más de 16 años, en Cancún, Quintana Roo, a donde acudieron por primera vez, mandatarios de todos los partidos políticos de México, o de los partidos que hasta ese momento estaba en la palestra.

Por primera vez en 3 sexenios, después de las ocurrencias de Fox, la tibieza de Calderón y la debacle de Peña Nieto, la CONAGO se reúne con un presidente electo que llegó al poder con 52% del voto mexicano, legitimado y con todo el poder.

Andrés Manuel López Obrador, tiene viejos conocidos en la CONAGO, varios de esos mandatarios han sido sus compañeros en las cámaras, incluso de partido, cuando el tabasqueño militó en el PRD.

Por primera vez, un presidente no tiene ningún compañero de partido en la CONAGO, pero por primera vez también, los mexicanos le dan un bono de confianza tan alto a un mandatario como lo hicieron con el partido del presidente, MORENA.

Los días que corren son clave, porque, tras de que los mandatarios estatales recibieron con calidez a López Obrador, le deben plantear las urgencias sobre todo económicas, para irlas resolviendo de inmediato una vez que tome protesta.

Pero también es la primera oportunidad para que la política se haga presente, e independientemente de que MORENA no tiene gobernadores en la CONAGO, los tendrá así como tendrá mayoría en el Congreso de la Unión.

Lo que se deben poner a pensar tanto los priístas como los panistas es que les urge hacer con MORENA lo que no hicieron con sus propios partidarios: hacer acuerdos y evitar el naufragio. O ¿alguien duda que eso fue lo que sucedió el 1 de julio?

El mensaje de la gobernadora Claudia Pavlovich hace unos días en su Consejo Nacional, en el sentido de «renovarse o morir», aún retumba en la conciencia de los priístas a los que les interesa la sobrevivencia del partido ante meteoro que significó la llegada de MORENA y que amenaza con extinguir  a una clase política que vivía en la comodidad de un sistema aterciopelado y millonario.

Ahora están urgidos de acuerdos, tanto el PRI como el PAN, para mostrar que el 1 de julio les dejó una lección.

Por el lado del PAN la imposición y el dedazo ya les gustaron. Si Ricardo Anaya Cortez dividió al partido con su candidatura a la presidencia, Damián Zepeda Vidales lo volvió a unir, pero en su contra, al desestimar los métodos democráticos para elegir coordinador parlamentario en el Senado y fue el primero en levantar la mano.

El PAN está en una vorágine donde sus dirigentes le dieron la puntilla, y hasta donde han tenido que llegar los gobernadores emanados de ese partido, líderes estatales y hasta alcaldes, para exigirle a Zepeda Vidales que saque las manos del Senado.

El partido azul está en crisis, y su democracia está pasa por la prueba del ácido. Si las cosas no se componen, ellos mismos lo van a enterrar y hasta escribirán su epitafio.

Y por otro lado, los procesos de renovación de las dirigencias estatales, también tienen al PAN sentado en un barril de pólvora.

Pareciera que se están disputando el poder, grupos donde no se sabe quién es el malo y quién el peor.

Candidatos que han sido huéspedes frecuentes de las barandillas policiacas, viajeros premium en las patrullas municipales, estatales y Federales, se promueven como la opción «salvadora» para un partido que luce en ruinas después de una elección que no les dejó ninguna lección.

Y por si fuera poco, su elección nacional los tiene punteados; Marko Cortés lucía como único contendiente, con el apoyo de algunos comités estatales, hasta que apareció en la escena el ex secretario de Gobierno de Sonora, Héctor Larios Córdova.

A Cortés ya le empiezan a salir los defectos, que hasta hace unos días nadie le veía; lo cierto es que ante la eventualidad de darle continuidad al proyecto de Anaya, los adversarios del queretano ya «pararon las orejas».

En cambio a Héctor Larios, además del respaldo de Rafael Moreno Valle, trae públicamente el respaldo de legisladores y hasta alcaldes electos, como la de Hermosillo, Célida López Cárdenas, quien en sus redes sociales abrazó el proyecto de Larios Córdova.

Aunque de hecho Célida ya no es panista, pues renunció antes de ser la candidata de MORENA a la alcaldía, de facto conserva poder en el partido azul, creemos que suficiente para dirigirlo hacia su amigo Héctor, a quien refrendó pública y abiertamente, su cercanía y aprecio.

—-MIENTRAS ESO SUCEDÍA, EN EL TRIBUNAL ESTATAL ELECTORAL se libraba una batalla de época, un choque de trenes que terminó en el ámbito local, pero que podría seguir en el plano nacional. Y le explico:

El TEE juzgó ayer que MORENA está «sobrerepresentado» y de 2 diputaciones plurinominales que tenía, pues ya le habían quitado una, ayer le quitaron otra.

De tal manera que el partido del presidente electo de la República y que será mayoritario en Sonora y sus -hasta ayer- partidos aliados, contarán con 21 diputados, mientras que el PRI recuperó uno que ya veía perdido y que podrán en manos de Jorge Villaescusa, actual secretario general del tricolor en el estado.

A pesar de la decisión del TEE, la última palabra la tiene el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a quien muy probablemente MORENA recurra, y tienen para hacerlo de aquí al 15 de septiembre a las 11:59 de la noche, pues pasando ese momento, ya habrá nueva legislatura.

Ahora bien, mientras eso sucede, los partidos ya se aprestan a elegir a quienes serán sus coordinadores parlamentarios, y en el caso del PRI, el recién llegado Jorge Villaescusa, podría disputársela a Rogelio Díaz Brown.

En el PAN, sus 3 diputados no van a discutir por quién ser el coordinador parlamentario; si Damian Zepeda impone condiciones, el coordinador será Eduardo Urbina. Si no, la coordinación quedará entre Alejandra López Noriega y Gildardo Real Ramírez.

En MORENA, que hay más de dónde escoger, se perfila Martín Matrecitos como coordinador parlamentario.

Por el PT y PES apenas se están alistando sus principales perfiles para verse como una opción viable.

—-NO SÉ SI LE TOCÓ SER VÍCTIMA DEL CAÓTICO TRÁNSITO DE AYER, LUNES EN LA CAPITAL DEL ESTADO, SOBRE TODO EN LA ZONA DE LA UNISON, pues le digo, si aún no sabe, que se debió a una protesta, más bien a dos protestas, de trabajadores sindicalizados del Ayuntamiento, que no ignoro si con razón o sin ella estaban inconformes.

A lo que no tienen derecho y a la molestia ciudadana así lo hizo notar, es a apoderarse de las vías de acceso más importantes en el Centro de la Ciudad, por donde a diario transitan miles de vehículos y más aún en las horas pico.

Me podrán decir que no les cumplen, que están en su derecho de manifestarse, y todos los etcéteras que quieran, pero impedir que la gente se mueva en los puntos neurálgicos, en las horas más importantes, es otra materia.

—-Y EN TANTO QUE EN EL TERRENO NACIONAL LA POLÍTICA CONVULSIONA, EN ESTADOS Unidos todo es miel sobre hojuelas entre México y la Unión Americana.

Nadie sabe dónde estaba el diablo en el momento en que el presidente Donald Trump aceptó un trato comercial con México, hasta ahora bastante halagüeño para nuestro país.

Y si en la ciudad de México el gobierno Federal daba brincos de alegría, el Gobierno del Estado no hacía menos en importancia este acuerdo, pues la relación entre nuestra entidad y Arizona sobre todo, no se verá ensombrecida, empañada, por una mala negociación a nivel Central.

Los gobernadores Claudia Pavlovich y Doug Doucey, de ambos estados, firmaron apenas el fin de semana, un importante acuerdo de cooperación en diferentes materias, cooperación que ya se daba pero que ahora hermana las necesidades y las soluciones.

Por eso es tan importante el acuerdo que suple al TLC y sus implicaciones entre nuestro estado y la Unión Americana.

Enhorabuena pues.

*Soy Carlos Romero, reportero con 28 años de trayectoria y director de El Patrullero.