Por Carlos ROMERO
A los lejos se ve un reflejo del brillo de sol en una tenue capa de agua, que se distingue solo al acercarse. Al caminar entre la llanura y lo matorrales se va distinguiendo que la tenue capa de agua es una inundación en las calles Benito Juárez, Manuel J Clouthier y todas las del Poniente del poblado Miguel Alemán. Las aguas que anegan varias colonias de la La Calle 12, son un compuesto venenoso entre agua de lluvia y drenaje que brota de las alcantarillas cercanas.
Ahí en esa laguna tóxica con vaya usted a saber qué compuestos, nadan y se tiran clavados, los niños de esas colonias, de por sí enfermos de la piel, del aparato digestivo, del aparato respiratorio, y otros males congénitos a los que muchos ni se les han diagnosticado.
Esa mezcla donde nadan, juegan y se divierten los niños, se mete a las casas, despide un aroma putrefacto, vomitivo, despreciable.
Las aguas, que llegan hasta las rodillas de los adultos, inundan las casas en las colonias Vendimias y otras varias, despierta el interés de los niños, juegan a ser nadadores olímpicos, pero aquella inundación no despierta el interés de la primera autoridad del pueblo, que es el comisario Jorge Tolentino Lucas.
Este personaje había informado al director de Protección Civil Municipal, Guillermo Moreno Ríos, que todo estaba en calma y sin novedad, mientras cientos de familias trataban de sacar el agua pestilente de sus casas, de sus baños.
A su vez, Moreno Ríos daba a conocer el parte sin novedades que escribir a casa, para los medios de comunicación. Y allá, muy en el Poniente del Poblado, cientos de familias sufrían la pérdida de sus muebles.
En esa calma capa de agua donde, desde lejos se percibe un brillo del Sol, se presagia una crisis de salud entre quienes por ignorancia o por omisión, se bañan de cuerpo entero en las aguas tóxicas.
Entre tanto, la burocracia del Poblado Miguel Alemán reposa plácidamente la comida, hace una siesta y reporta «sin novedad» a sus superiores en la capital.
La indolencia y la ignorancia haciendo las veces de alcohol y estopa.
El Poblado Miguel Alemán es mucho más de lo que tienen en el radar los burócratas de la comisaría Municipal, y eso, nunca lo vieron y ya no lo van a ver sus superiores en Hermosillo, lo cual los hace partícipes de todo lo que se hizo o se permitió en la costa estos años.
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