Columna Viento a Favor; El Debate y los cambios de Rumbo

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Por Carlos ROMERO

Lo visto este miércoles en el debate de candidatos y candidatas al Senado, superó con creces todas las expectativas.

Se esperaba que la fórmula de “Juntos Haremos Historia” que componen Lilly Téllez y Alfonso Durazo encabezaran la ofensiva contra todo y contra todos, porque es la naturaleza de los partidos que los postularon. Ser la izquierda opositora implica llevar “parque” a los debates para cuestionar al sistema político y todo lo que venga de él.

Y ese rol lo jugó ayer la periodista Lilly Téllez, quien está en posición de buscar un escaño en el Senado de manera circunstancial, pero hace unos meses criticó acremente a Andrés Manuel López Obrador, quien tiempo después le dio la bendición para ser su candidata.

Nadie se explica cómo, pero sucedió. Las consecuencias de primero criticar y luego apoyar un proyecto como el de Andrés Manuel, ya las está viendo la periodista, quien con el paso de los días se han visto en la penosa necesidad de justificar su cambio de ideología.

De hecho, haciendo un balance de los candidatos y candidatas que debatieron ayer miércoles, excepto los del PRI, Sylvana Beltrones y Maloro Acosta, los demás han cuestionado en algún momento, eran opositores, o formaban parte de algún organismo que cuestionara al partido que ahora los postula. Le explico.

Dejemos primero el caso de Lilly Téllez que fue uno de los más representativo, porque hay otros.

Antonio Astiazarán Gutiérrez, nacido en Guaymas, de cuna priista, fue alcalde, diputado federal, delegado Federal, funcionario Federal y muchos otros cargos en el gobierno, todo ello por el PRI.

Cuando le fue cerrada la puerta para competir por el Senado, renunció al PRI y ahora compite por el PAN, un partido con el que no la había llevado nada bien.

Su compañera de fórmula, Leticia Cuesta Madrigal, ex presidente de Sonora Ciudadana AC, de quien se dice que su cercanía con María Dolores del Río la impulsó a obtener esa candidatura, presentó datos con miras a la Senaduría, pero el organismo que representaba era uno de los más críticos a los partidos políticos y al ejercicio de gobierno al que ahora aspira.

Según esto porque nada se puede revisar mejor, que estando adentro, de lo cual la ciudadanía tiene serias dudas.

En su momento, les dije que independientemente de lo que suceda con Lety, perdía más de lo que ganaba siendo candidata…. y lo sostengo.

En fin. Alfonso Durazo Montaño es un hombre acostumbrado al cambio de opiniones y a ir y venir.

Trabajó para el PRI, en tiempos del malogrado candidato Luis Donaldo Colosio; trabajó para Vicente Fox, cuando fue presidente por el PAN, y nomás le falta pasar por la izquierda y ahora ahí está con López Obrador.

En el debate, fue el que menos debatió, porque su mira no está fija en la Senaduría; sabe que si Andrés Manuel gana, él sería secretario de Seguridad Pública.

Es decir, cuatro de los 6 candidatos que debatieron este miércoles en el encuentro que organizó el INE, tienen una historia de oposición o han sido críticos del sistema o de los partidos a los que ahora están representando.

No así Sylvana Beltrones y Maloro Acosta, quienes vienen de cuna priista y se han sostenido a pesar de las buenas y las malas.

Ahora bien, en el desarrollo del debate, que seguramente usted ya tuvo oportunidad de ver y analizar, en diversas ocasiones la candidata del PRI mostró su crecimiento discursivo y lo conciso de sus ideas.

En verdad se equivocaron quienes apostaron por ver a una Sylvana Beltrones tibia, o escasa de argumentos.

La firmeza de las respuestas, tanto en la propuesta como en el intercambio de “batería” de parte de Beltrones Sánchez, mantuvo a raya a sus oponentes.

Lo interesante es que mostró en el debate, a nivel estatal, lo que ha ido mostrando de a poco en los 72 municipios que ya visitaron.

Están haciendo una campaña por tierra, ella y el Maloro, que no ha dejado sentido un solo pueblo o ranchería, y esto, a un mes de terminar la campaña.

Maloro Acosta, por su parte, tiene claro que hay que sacudirse los negativos que le acarreó ser alcalde de una ciudad tan emproblemada como Hermosillo.

Sin embargo y a pesar de todo sus cifras siguen presentando un balance positivo. Ya se midieron varias veces, incluso los midieron sus adversarios porque en esencia, la campaña es una guerra, y en un guerra gana quien tiene mayor conocimiento de las armas propias y de su enemigo.

La medición más seria la parece estar presentando Heriberto Tapia Macías, de TM Reporte, y evidentemente que su encuesta ya fue descalificada por el PAN y por MORENA, porque les van ganando.

Pero déjeme decirle algo, los demás encuestadores reconocen a la empresa de Tapia Macías como la más seria a nivel regional.

Ahora bien, si de desempeño en el debate hablamos, nadie podía prever que Toño Astiazarán tratara de “amarrar navajas” entre Lilly Téllez y Sylvana Beltrones, táctica que fracasó desde el primer instante cuando ambas le marcaron una línea; Téllez lanzándole una acusación de estar tras empresas que instalaron y operan los autogeneradores de electricidad que colocó hace un tiempo en Puerto Peñasco y otros municipios.

Sin embargo el colofón a la intentona del Toño fue la respuesta de Beltrones fustigando al candidato ex priista y a su compañera, documentos en mano, diversas acusaciones que hasta antes de eso, solo tenían carácter de trascendidos, pero que ahí tomaron forma.

Toño, siendo el político que es, se equivocó al tratar de amarrar navajas. Y hay quienes dicen que se equivocó desde que cambió vocación e historia por elección. Y es que está sumamente complicado ir con la marca del panismo que lesionó gravemente la confianza de la ciudadanía en el gobierno anterior.

Todos hicieron propuesta, pero los más firmes, convencidos y preparados, fueron los candidatos de la Alianza Todos por México, y eso es precisamente lo que se está viendo en las encuestas.

Lo que es.

Gracias por leer estos párrafos. Soy Carlos Romero, reportero con 27 años de trayectoria y director de El Patrullero.

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