Columna “El debate del domingo”: AMLO, Anaya, Meade.

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Por Carlos ROMERO

La oportunidad para elegir a un nuevo presidente de México, está a la vuelta de la esquina. Quienes ya decidieron que van a votar, ya decidieron también por quién lo harán y es muy difícil que cambien de parecer.

Por ello la franja de los “indecisos ” en las encuestas es más reducida cada vez y los porcentajes de los candidatos poco o nada se moverán hasta días antes del 1 de julio.

Salvo que pasen cosas extraordinarias, las encuestas poco cambiarían, y es tiempo de hacer una reflexión sobre las opciones que tienen posibilidades de ganar, que a mi juicio son solo 3.

Y es que ni Margarita Zavala ni el Bronco, parecen tener posibilidades de remontar sus bajos porcentajes, pero pueden hacer daño a los punteros.

Hagamos si les parece, un ejercicio relativo a Andrés Manuel, a Anaya y a Meade.

A Anaya, algunas encuestas lo colocan en segundo lugar; su mayor fortaleza es la capacidad para debatir; sus habilidades no parecen estar desarrolladas en la administración pública, más bien sí en la creación de negocios.

Su gran debilidad podría ser la imagen de que dividió a su partido, tanto a nivel estatal en diversas entidades, donde perdieron cuadros de suma valía, cuanto y más podría dividir al país. Sin duda es muy hábil, pero se tiene la percepción de que no coexiste con otros poderes.

Su ambiente parece ser solitario, por lo tanto podría no poder cohabitar con Congresos adversos, si llegara a ganar la presidencia. Con lo cual “se le acabaría el corrido muy pronto”

Meade, el candidato que tardó más en ser electo. Mientras los demás partidos hablaban meses y hasta años antes de Anaya, de AMLO, de Margarita y hasta de El Bronco, en el PRI se hablaba de Nuño, de Videgaray, pero principalmente de Osorio Chong, todavía horas antes de tener candidato de verdad.

“PepeMid” empezó con una considerable desventaja en tiempo y distancia. Su fortaleza principal es su capacidad analítica y su tino para responder preguntas cómodas o incómodas.

Su principal debilidad es la imagen de incumplimiento que le deja el gobierno saliente en términos de economía, seguridad e infraestructura.

No es el que habla más recio, pero de los tres quizá es el que tiene más análisis y discurso. Aunque por desgracia, en estos momentos parece pesar más lo primero que lo segundo.

Andrés Manuel, la opción para miles de mexicanos que están hartos del sistema político, y eso lo mantiene encabezando las encuestas. Como si él no fuese parte de un sistema, al petenecer a un partido que vive de los impuestos de la Nación.

Están hartos de los partidos pero no ven que MORENA, el PT y el PES, también son partidos.

AMLO es MORENA y MORENA es AMLO.

Otro grupo ve en su propuesta una oportunidad para probar algo distinto.

Y otros muchos lamentablemente, quieren que AMLO les dé un empleo, baje las tarifas de luz, agua, gas, baje el costo de la gasolina, quite la corrupción, elimine los moches, meta a la cárcel a los políticos corruptos; les dé una beca que les permita vivir cómodamente mientras se dedican a ser ninis de tiempo completo, y una serie de ofrecimientos más que, quienes lo vemos desde afuera, sabemos que no son posible.

Pues aquellos que van con AMLO porque es de izquierda, corren el riesgo de estrellarse, y es que su gobierno en la Cuidad de México, tuvo poco de izquierda.

Si López Obrador gana, tendría que negociar con la clase política a la que tanto cuestiona, para que el Congreso le apruebe iniciativas.

Tendrá que pactar con los empresarios que la chairiza tiene por “opresores”; verá que la realidad en las prepas y universidades es muy distinta a la que sale en Twitter, donde el círculo rojo de la educación le hace muchos Hashtag ganadores.

La corrupción no se puede acabar porque gane uno otro personaje; es un camino de dos vías que no se termina por decreto. Quien crea que sí, está a punto de sufrir una terrible decepción. Es corrupto quien recibe, pero también quien da.

El cambio de régimen no garantiza el fin de la corrupción.

López Obrador no es ni el mejor ni el peor. Simplemente es el único que ofrece lo que la gente pide y dice lo que la gente quiere oír, aunque no se pueda. Y eso no empobrece.

Porque el avión más grande o más chico, no deja de ser un avión. Lo que importa es la falta de verdad y de coherencia entre el decir y el hacer, entre el exigir y el dar.

Hay todavía un porcentaje que no ha decidido su voto, y es un grupo de gente que votará razonadamente.

Para el debate de candidatos de este domingo, se espera que AMLO hable poco, que su tema sean los aviones, que vaya contra el bipartidismo y la mafia del poder, que muestre sus números, que vaya contra el gobierno, que hable del NAICM. -Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México-

Defenderá a sus colaboradores, candidatos y gente cercana, porque es su función, pero a muchos ni los conoce.

Anaya que tiene capacidad para el debate, podría echarle en cara las recientes publicaciones del periódico El Financiero, donde acusan gravemente de en torno a la compra de una casa en Bahía de Kino, de parte de Alfonso Durazo Montaño, candidato a Senador por Sonora y enlistado con AMLO para ser el secretario de Seguridad Pública si llega a ser Presidente.

Como Durazo, muchos colaboradores de Andrés Manuel están siendo cuestionados públicamente donde más le duele al equipo del tabasqueño.

Le decía que si Anaya toma el tema para pegarle a López Obrador, el panista estará poniéndole un clavo a sus posibilidades de ser el próximo presidente.

Y es que si bien Andrés Manuel no está “blindado” y su ofrecimiento de “transparencia” y “honestidad” se ven golpeados por las publicaciones recientes, él es el mártir por excelencia en México hoy en día, y lo que digan de él, bueno o malo, le ayuda.

Y esperar a que como dice la máxima en física “todo caiga por su propio peso”.

Si sus adversarios quieren ganarle terreno, lo tienen que ignorar.

El debate es una oportunidad para Meade, más que para todos los demás.

Es una oportunidad para hablar fuerte y claro y reconocer los problemas persistentes en la Nación.

Seguir hablando de lo que se ha hecho bien desde la Federación en estos 6 años, ya no sirve.

SI Meade quiere hablar bien, tendrá que ser de los resultados de los incipientes gobiernos priistas en los estados, donde puede rescatar simpatías por ese hecho.

Pero tiene que dar un manotazo en la mesa, romper el “cordón umbilical” para que la gente crea que es en serio. Y esta es una valiosa oportunidad de mostrar que él es no es Peña.

De Margarita le puedo decir que lucía como una de las candidatas más fuertes, cuando estaba en el PAN, pero irse le costó pasar a un lejanísimo cuarto lugar en las encuestas.

El Bronco, está jugando “tiempos extras” en la contienda. El es la muestra de lo importante que son las instancias electorales, al margen de la voluntad de la gente.

Esta elección será histórica y no hay que perder de vista a las autoridades electorales, INE, IEE, Tribunales y conexos.

Ahí es donde estará la nota. Al tiempo.

Gracias por leer estos párrafos. Soy Carlos Romero, reportero con 27 años de trayectoria y director de El Patrullero.