Columna a mediamaƱana.

Por Carlos ROMERO

Estamos ante un reto que tienen los partidos polƭticos por demostrar que no estƔn buscando el poder por el poder, sino que tienen una propuesta clara para el beneficio del elector.

Luego de semana en que la política dio un vuelco en Sonora, las cosas se empiezan a ver mÔs claras, ya que el «polvo ha bajado».

No se puede hablar de una persona renunciando a su partido porque no le dieron la oportunidad de ser candidato, ni de un partido buscando perfiles externos porque dentro no hay nadie competitivo, sino que se trata de todo lo que estÔ sucediendo a nivel estatal con miras a la elección del 1 de julio.

Lo que estƔ sucediendo revela que el PRI es el partido que continua formando a los cuadros mƔs competitivos electoralmente, lo cual se verƔ con claridad en la boleta electoral, donde 2 de cada 3 candidatos fueron priƭstas o compitieron por ese partido alguna vez.

De los precandidatos registrados hasta hoy para el senado, por ejemplo, la mayorĆ­a son o fueron priĆ­stas, pero al no recibir una oportunidad para competir en su partido, emigraron, tomaron la oportunidad que les dio otro instituto polĆ­tico.

Otra cosa en lo que el PRI tiene ventaja y no piensa ceder ni un milímetro, es en la organización del día de la elección.

Quienes no hayan considerado ese aspecto y se den por ganadores porque las encuestas los coloca arriba, estƔn perdiendo de vista al adversario con mayor experiencia.

En síntesis, el PRI serÔ el principal proveedor de los candidatos que van a estar esta elección en las boletas y el partido con mÔs experiencia en elecciones.

Hace un tiempo, Manlio Fabio Beltrones cuestionó ¿»para qué se quiere ganar»?, ¿»qué se quiere hacer con el poder»?, y esas preguntas parecen no estarlas entendiendo quienes renuncian al PRI en busca de una aventura electoral que podría no pasar del 1 de julio.

La aparente resiliencia de Temo Galindo y Luis Serrato, hace sospechar que siguen inconformes con su dirigencia nacional y sus métodos de selección de candidatos, pero salen en las fotos para llevar la fiesta en paz.

Pero la panista pareciera de esas fiestas en las que invariablemente terminan liados a golpes; y esa fiesta termina el 1 de julio.

Hay dos opiniones sobre el Temo y Serrato: la de los panistas que se pusieron un velo que les impide ver las imposiciones como un agravio a sus años de militancia y aplauden jubilosos las fotos de ellos dos con los candidatos externos; y la de los externos que miran a estos dos panistas como un par de personas con gran capacidad para aguantar la humillación y que no se animaron a rebelÔrsele a su jerarquía.

Tienen parte de razón, pero no deben olvidar que tanto Temo como Serrato tienen décadas de militancia, experiencia electoral, y no en vedad no me la creo que así nomÔs cambien del exabrupto, el enojo, el cólera, a la empatía y la gracia con los candidatos que les estÔn imponiendo.

NomƔs no me la creo.

Gracias por leer estos pƔrrafos.