Columna “Viento a Favor”. El “frente” ciudadano en Sonora, un juego de Jenga

Por Carlos ROMERO

Consciente de que los nuevos tiempos de la democracia requieren estructuras de mayor peso, mejor armadas, con mayor representatividad, las alianzas son una muestra de lo que se puede llegar a hacer, electoralmente y hasta en un gobierno de coalición.

La oficializada ayer en México y en Sonora, entre actores que antaño fueron rivales, parece más un juego avanzado de “Jenga”, donde se van sacando piezas de madera, y parece una torre muy alta pero a punto de caerse.

Creo que las piezas se fueron sacando desde antes de ver formada la torre de madera, lo que ya de inicio la tenía debilitada.

A la alianza es entre el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano, le llaman “Frente Ciudadano”, y se los voy a desmenuzar primero en el orden nacional y luego en lo local, para que usted tenga una referencia muy clara.

El PAN entra a ese frente con una fractura que además de visible lo debilita para la negociación con sus aliados y luego con sus enemigos.

Los senadores que acababan de explotar contra el dirigente panista Ricardo Anaya Cortez, son del grupo calderonista, entre ellos el ahora presidente del Senado, Ernesto Cordero Arroyo.

La división en el PAN es originada porque los calderonistas quieren a Margarita Zavala como candidata a la Presidencia de la República, y por supuesto que Anaya Cortez dejará hasta su último aliento para impedirlo.

El PAN tiene un grave problema; llega dividido a la alianza, porque una parte muy importante de sus militantes quieren que Zavala de Calderón sea la candidata y todos esos se cuentan como votos en contra.

Los senadores y quienes apoyan a Margarita, son las piezas del “jenga” que hicieron sacudir la torre.

El PRD, que si bien en el Estado de México logró una votación histórica con su candidato Juan Zepeda, con desprendimientos muy importantes; unos trozos de fueron a MORENA, otros de a tiro nomás renunciaron para iniciar proyectos independientes. Hace dos días, Dolores Padierna y René Bejarano anunciaron que se van también al partido de Andrés Manuel López Obrador.

En la firma del acuerdo estaban todos, menos el hombre fuerte del PRD en el país, Miguel Angel Mancera, el jefe de gobierno de la Ciudad de México y a quien se consideraba como el candidato natural del Partido del Sol Azteca a la presidencia.

De un tiempo a la fecha, perredistas de mucho renombre se salieron del partido y son las piezas del “jenga” que hacen que la torre se ladee.

El tercero en firmar fue Movimiento Ciudadano, un partido del cual sus dirigentes provienen unos del PAN, otros del PRI, y otros hasta de la izquierda.

Su dirigente, Dante Delgado Rannauro, fue gobernador de Veracruz, y como pudo se hizo de esa pequeña franquicia con la que ganó varias alcaldías y diputaciones, y que ahora pone en juego sabiendo que como le puede ganar, le puede tronar.

El logro más importante de MC es sin duda gobernar Guadalajara; en Sonora tienen 2 presidencias municipales y 1 diputación. En Hermosillo tienen 2 regidores, si queremos acotar más el panorama.

Este frente perdió la valiosa oportunidad de fortalecerse con priistas de mucha valía.

No es este proyecto al que el sonorense Manlio Fabio Beltrones llamaba el “gobierno de coalición”, ni siquiera se le acerca a ese concepto.

Si los dirigentes panistas de los estados le dan el respaldo en una inserción pagada a su presidente Nacional, es porque se verían muy mal no haciéndolo.

Pero este enredo político también pasa por los desacuerdos, que antes fueron acuerdos, de Ricardo Anaya con el PRI.

El dirigente nacional panista tiene varios frentes abiertos, entre los que se encuentran uno muy importante con su militancia, y otro con su rival histórico, el partido tricolor.

Se dice que Anaya Cortez reprueba la elección de Raúl Cervantes como Fiscal General Anticorrupción, pero aprobó su nombramiento como titular de la PGR.

Es decir, el PAN tiró el voto a favor y escondió la mano.

Y si eso es en el contexto nacional, bajemos a lo estatal. Los tres partidos, PAN, PRD y MC ya están trabajando juntos en el Congreso del Estado.

Bueno, los dos primeros ya lo hacían desde la legislatura pasada, con el gobierno pasado, donde la diputada Alcira Chang aprobó varias de las iniciativas del gobierno padrecista, inclusive viajaba con la comitiva y los diputados del PAN a diversos actos donde el ex gobernador -ahora preso- hacía presencia y espectaculares eventos con pantallas y sonido.

Pues le diré que en el aquí el ahora, de facto los diputados del PAN, el del PRD y el de Movimiento Ciudadano, están trabajando juntos como bloque.

Sin embargo, como las piezas del “jenga”, el PAN que tenía 13 diputados, ahora tiene 10; abandonaron ese grupo parlamentario los legisladores Carolina Lara Moreno, Manuel Villegas y Sandra Hernández, conocidos en el inframundo de la política como “las llantas ponchadas”.

Muy ponchadas, muy ponchadas, pero qué daño le están haciendo al partido azul, y ni quien los culpe.

Sumemos: el PAN tiene 10; el PRD tiene 1 y MC tiene 1. ¿Para qué les alcanza?

Para nada, y le explico: Si quisieran oponerse a una modificación legal, necesitarían tener mayoría simple, es decir, la mitad mas 1 diputado, de 33 que son en total.

En cambio el PRI sí tiene mayoría, 15 diputados propios y 2 del PANAL, con quien tienen un alianza desde la elección. Habrá que sumarle el del profesor José Angel Rochín, de MORENA, y aunque Alfonso Durazo no lo quiera, sigue siendo de ese partido.

Con una buena negociación del coordinador parlamentario, Epifanio Salido Pavlovich, las cuales viene practicando desde hace algunas legislaturas, el PRI puede transitar los temas de mayor relevancia para el estado.

En cambio los representados por el PAN, el PRD y MC sí pierden. El bloque que forman los legisladores del PAN -menos 3-, Juan José Lam, del PRD y Carlos León, de Movimiento Ciudadano, podría ser una víctima colateral en Sonora, de las decisiones cupulares tomadas por sus dirigentes en el centro del país, y que ahora tiene 2 enemigos; Andrés Manuel y el PRI. Es decir, van a bailar con la más fea.

Si bien en esta legislatura no hay “margaritos” y el PAN cuenta con sus 10 legisladores que apoyan a Anaya Cortez, muchas figuras de alto gramaje panista sí están en contra de su dirigente nacional y eso le abrirá un boquete al poder y al peso específico del partido azul en el “frente ciudadano” que además encabezan puros políticos, ningún ciudadano.

Si yo pusiera en perspectiva, y comparo el nuevo frente con una torre de “jenga”, le diría que estamos a punto de terminar el juego y eso que va empezando.

Las piezas que le hacen falta al juego son tantas y estaban colocadas en lugares tan neurálgicos, que quitan una más y se derrumba.

Así de débil está. En cambio el PRI restó a los que ya no tenía, y se quita compromisos que pesaban y bastante.

Ahora se prevé que quienes las van a “mandar tocar” serán los beltronistas, que en esta jugada tienen mano, al no admitir el frente ciudadano en el que nunca tuvieron lugar, pero sí armaron una muy sólida estructura para darle forma al “gobierno de coalición”. Quizá a eso se refería el oriundo de Benito Juárez, coalición con puros priistas pero de corrientes sumamente divergentes.

Gracias por leer estos párrafos.

*Soy Carlos Romero, reportero con 25 años de trayectoria y director de El Patrullero.

 



Categorías:OPINIÓN

Etiquetas:

A %d blogueros les gusta esto: