Columna «Viento a Favor». El infierno de Tadeo

nota 54217

Por Carlos ROMERO

Mientras transitaba el gobierno municipal de Javier Gándara Magaña se ordenó el derribo de lo que fuera el «Hermosillo Flash», una torre publicitaria de la que se sostenían no solo las noticias del día, sino la economía de la familia Gómez Limón, del periodista Eduardo Gómez Torres.

Tras 7 años de esos hechos que quedaron en la memoria colectiva, el daño al patrimonio hermosillense es enorme, y le explico el por qué.

Tras mucho tiempo de litigio y de ir y venir entre abogados, un juez ordenó al Ayuntamiento que se pagaran 77 millones de pesos a la familia Gómez Limón, que para entonces ya había perdido a su cabeza y líder, en el año 2015.

Como el Municipio se negó a pagar, dada la falta de liquidez que se padecía y se padece, se propusieron negociar con la parte afectada y sacar un acuerdo de pago, que el viernes se votó en Cabildo.

30 millones.

24 millones de pesos en una propiedad ubicada al surponiendo de la ciudad, que mide casi 600 mil metros cuadrados, y 6 millones de pesos contantes y sonantes.

Ambas partes aprobaron esa propuesta y ahora se ve que se le está haciendo justicia a la familia del extinto don Eduardo Gómez Torres.

Los panistas argumentan que el Hermosillo Flash invadía un carril de circulación en el bulevar Luis Encinas; pero nada justifica el derrumbe de una empresa que tenía concesión para operar por muchos años más, que tenía un permiso oficial para trabajar, y que de buenas a primeras los Gobiernos Estatal y municipal decidieron que era la hora de su fin.

El daño patrimonial es enorme primero porque el Ayuntamiento está inmerso en una crisis financiera que el tesorero municipal Tadeo Iruretagoyena no puede ni quiere explicar y segundo, porque los bienes que se vieron obligados a darle en pago a la familia Gómez, se pudieron vender más caros, con miras al desarrollo que se dará próximamente en la zona donde está ubicado ese predio.

Todo esto se está convirtiendo en un infierno para Tadeo.

Además, 6 millones no los tiene el Municipio ahorita en la bolsa, por lo tanto se les entregarán en 9 parcialidades para resarcir el daño causado.

El hecho es que si el tesorero Muncipal no haya qué hacer con los compromisos adquiridos en este Ayuntamiento, es de suponerse que mucho menos sabrá cómo resolver los daños colaterales causados por decisiones tomadas en otros gobiernos.

El presidente Municipal quiere cumplir con los compromisos que hizo en materia de seguridad pública, infraestructura, economía y muchos otros tópicos, pero parece que su tesorero va en otra dirección.

He ahí donde está un grave problema para la ciudad, que ahora tendrá que solventar un daño patrimonial por una decisión tomada en el pasado y para lo que no estaban preparados.

Pero como dice el dicho, muy corriente pero muy cierto: «Con esos bueyes hay que arar» .

Y a todo esto, la jerarquía panista, -léase David Galván Cázares y Alejandra López Noriega-, no ha mencionado este caso ni a quienes fueron sus representantes en el gobierno; no los han tocado ni con el «pétalo de un Twitt».

Es decir, la omisión, el desgano y la apatía, en un tema en que se espera y urge que opinen, pero «no los oigo; ¿traen tenis?»

Gracias por leer estos párrafos.