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No se murió el amor, de Mijares y Emmanuel por Hermosillo

Narrativa

Por Carlos ROMERO

Emmanuel y Mijares no son dos cantantes… son dos estrellas que brillan fulgurantes en el firmamento.

Han ido a donde su música los ha querido llevar, desde el bolero a la balada, desde la salsa a la bachata, los dos amigos han sobrevivido al cuadrante hermosillense, cuya radio tiene más de 12 estaciones gruperas, y donde no hay lugar más que para tambora, el bajosesto y los acordeones.

La música de Emmanuel y Mijares ha trascendido las fronteras del olvido, por eso ellos son dos estrellas.

No parecen dos señores de sesenta, parecen dos jóvenes de 20, con 40 años de experiencia.

Disfrutan la música como si fuera el último día. Se sorprendieron con la inocencia de un niño ante el lleno a reventar del palenque de la ExpoGan Sonora 2017.

Quién sabe qué esperarían de lo que fue su magnífica presentación en el palenque, pero había 5000 personas cantando todas y cada una de sus canciones, la noche del pasado jueves.

Emmanuel es Emmanuel desde antes nacer muchos de los que estaban en su concierto. 1979 fue un año que marcó su carrera con el tema “Al Final”, de Roberto Cantoral, pero su carrera formal inició en 1977, es decir, hace 40 años… y aún baila como si no le doliera ni un hueso.

Emmanuel y Mijares son únicos, no hay otros. Mijares tiene una de las voces más privilegiadas del mundo.

Lo mismo puede cantar grave que alcanzar unas notas agudas, su rango es impresionante, aún para quien sabe de música.

A las 12:15 salieron a escena. En el palenque ya no cabía ni un alfiler.

Cantaron juntos “Bella Señora”. El redondel donde minutos antes se estaban matando un gallo giro y un colorado, se vistió de luz multicolor y notas musicales perfectamente ejecutadas una tras otra. Ni uno de sus 13 músicos se desafina ni se descuadra. Tienen décadas acompañándolos en sus miles de conciertos.

Son de esos músicos que se hablan con la mirada.

No sé si Emmanuel y Mijares cobren mucho, pero estoy seguro de que nada es suficiente para pagar el talento que ambos derrochan en el escenario.

Salieron vestidos con ropa negra, sacos bordados con chaquira y lentejuela.

Emmanuel le dejó el escenario a Mijares.

El palenque reventó cuando empezó el tema “Tengo amor que llora triste”, que es uno de los grandes éxitos del ex corista de don Pedro Vargas.

Pero siguieron “No se murió el amor”, que fue una de las más coreadas, y con la que algunos novios que dudaban, se reconciliaron.

Chorreaba el romanticismo.

Pero nada es para siempre: Emmanuel rompió el romance, se fue del amor puro y desinteresado a la estupidez de la separación con “El día que puedas”, es de esas canciones que tienen tanto poder, que cada una de las frases parecen hechas a la medida del público; algunos novios que estaban dudando, se separaron.

Sombreado por una luz roja, por el humo de vapor artificial de ambiente, Emmanuel se deja querer, se toma fotos con su público; lo abrazan, le regalan flores, las más atrevidas lo besan tronado.

Es una estrella que prende al público. Siguió “Con olor a hierva”, con la que todos encendieron las lámparas de sus celulares y se pararon a cantar.

Solo lo acompañó su pianista en un arreglo íntimo, sumamente romántico y sensual.

“Con olor a hierva” es un tema de amor y sexo. Algunos novios que estaban dudando, ahí se trenzaron a besos.

Pero como el tiempo no perdona y la música estaba haciendo su trabajo, Mijares salió nuevamente y juntos cantaron “No hace falta”.

Vestidos con sacos coloridos, ambos astros llevaron al público a un rincón donde habita la nostalgia, pura y dolorosa, que alimenta y hiere.

De fondo, un nostálgico saxofón y el ambiente iluminado en azul profundo, daba pie a llorar por el amor perdido, o a salir corriendo para ir a recuperarlo.

Luego nos pasearon por el recuerdo con aquella que dice: “Enséñame, enséñame, a ser feliz como lo eres tu, a dar amor como me lo das tu, a perdonar como perdonas tu, sin recordar el daño nunca más, nunca más”.

“Tengo mucho que aprender de ti” es un reconocimiento a las limitaciones propias, a las capacidades de la otra persona y le pedimos “enséñame”. Todos hemos escuchado esa canción alguna vez.

Y ese saxofón seguía sonando bajito, incesante, perfecto, hiriente. Ese saxofón era como una cuchillo desgarrando la piel, desangrando el recuerdo.

“Tu y yo”, o lo que es lo mismo “La Flor y la Fábula” es una canción que Emmanuel parece haber compuesto en un momento de soledad y reflexión de su vida ordenada y perfecta.

Y como las emociones iban en como en un “sube y baja”, Mijares quería dejar claro que su momento es distinto a cuando grabó “Si me tenías”, un éxito del compositor peruano Jean Marco.

Es una canción profundamente dolorosa, de reclamo por esa infidelidad a la persona que tanto nos dio, que tanto entregó.

“Si me tenías, ¿por qué cruzaste la frontera de otro cuerpo? ¿Por qué saltaste hacia el abismo de otros besos? … si me tenías, cada mañana en el reflejo de mis sueños”…

Carajo! es un temazo que Mijares hizo suyo justo en el momento de su divorcio en el año 2012. Nadie sabe si fue un mensaje enredado en canción para su ex esposa con quien procreó 2 hijos y de cuyo nombre no quiero ni acordarme.

A la gente le quedó la impresión, después de haberla visto con un hombre “equis”, que ella perdió más que él. Pero de que duele.. duele.

La gente lloró en el palenque, porque “Si me tenías” es un tema para llorar por lo que se fue y dar gracias porque no volverá a lastimar.

En “El privilegio de amar”, el público acompañó a Mijares en la estrofa donde cantaba su ex esposa, y cuyo nombre no viene al caso, pero lo hicieron sentir apapachado, como diciéndole: “ella perdió más que tu”.

Luego Mijares se recompuso en el palenque como se recompuso en la vida, y cantó “Para amarnos más”, que toma lo mejor de una relación viva, hecha a la medida para dos personas que quieren estar juntas para siempre.

La música seguía sonando perfecta, inmaculada.

Al final del show, que no es un espectáculo cualquiera sino un viaje al recuerdo, cantaron “Toda la Vida”, con la que pusieron a bailar al respetable y desde luego, dejaron un gratísimo sabor de boca.

Emmanuel y Mijares se entregaron, son dos monstruos de la música en México, que han sufrido el desamor, la entrega, la decepción, tal como lo ha sufrido cualquiera de nosotros, pero ellos tienen la oportunidad de transmitirlo día a día en un escenario.

Algunos novios que dudaban, con “Toda la Vida”, bailaron.

Gracias a Emmanuel y Mijares por traernos 40 años de música para el corazón hasta nuestra butaca en el palenque.