Ricardo Montaner.. un hombre normal, iluminado y eterno.

Crónica

Por Carlos ROMERO

El cantante  venezolano Ricardo Montaner es extraordinario…ni nació en Venezuela ni se llama Ricardo.

Quizá la vida lo orilló a aferrarse a la música como lo hace un náufrago a un trozo de madera a la deriva.

Cantar en Hermosillo en un Palenque a medio llenar, pareciera poco para un artista tan grande, que ha llenado estadios, plazas de toros, palacios, ferias internacionales, festivales; pero no, él agradece tener la oportunidad de volver a esta ciudad a contagiarse de la calidez humana de nuestra gente.

Su repertorio pasa del amor al desamor, de la rumba a la balada, de la fiesta a la protesta.

Dos mil personas que fueron testigos de su renovado romance con el público sonorense, corearon cada uno de los 23 temas que interpretó el nacido en Argentina, pero emigrado a Venezuela en su niñez.

Llegó a Maracaibo para quedarse, para enamorarse, para rendirse, para crear y ser creado. En el palenque de Hermosillo, Héctor Eduardo Reglero Montaner, Ricardo Montaner cantó primero “Vuelve Conmigo”, pero sin duda la más coreada por el público fue “Tan Enamorados”, de su álbum “Ricardo Montaner Vol. 2”

Lanzó una crítica durísima al sistema político de Venezuela con frases como: “Venezuela está sufriendo, mi pueblo está sufriendo.” “Por un Venezuela libre”, y “Queremos ver el Venezuela de Simón Bolívar”.

No es gratuita la dolencia social ni la protesta de artistas que como Montaner alzan la voz por su pueblo.

Los medios de comunicación dignos de crédito reconocen al menos 32 muertos por las protestas contra el presidente Nicolás Maduro, y éste que se aferra al poder como un ciego a su bastón.

La melosa noche del jueves 4 de mayo, Hermosillo fue testigo del desazón y la incertidumbre del argentino más venezolano que existe, por el sufrimiento de su pueblo. Al cantar su tema “Aunque ahora estés con él”, convertida en un hit mundial tanto por Montaner como por la banda norteña “Calibre 50”, el astro maracaibense pidió al público ver el videoclip que se proyectó en las pantallas del palenque.

Es la historia de una pareja separada por la violencia en un país que está aislado del mundo y necesitado de todo.

Es una canción de amor, de una pareja unida por el sentimiento, pero separada por la sinrazón del humano; una chica caraquense dedicada al servicio social que en su labor conoce al amor de su vida.

Un joven entregado al trabajo y al altruismo, pero el destino les tiene deparada una muy mala jugada. Y si bien el tema no tiene nada qué ver con los disturbios sociales que sucedieron en 1999 para la llegada de Hugo Chávez al poder, encaja perfectamente con la realidad que vive ahora el pueblo venezolano.

Los mismos que en su momento eligieron al “revolucionario Comandante Chávez” y lo llevaron al Palacio de Miraflores, ahora detestan el monopolio del poder y la dictadura en que se convirtió el chavismo y ahora el madurismo.

Ricardo Montaner predica el cristianismo evangélico desde 1998 y habla de la desesperación venezolana ante un país inmensamente rico en recursos naturales y con habitantes extremadamente pobres.

La canción es un poema al romanticismo, pero el videoclip es una poema contra la violencia de antes y de ahora en Venezuela.

Dice: “Injustamente estás pidiendo que te olvide, que dé la vuelta y te abandone para siempre, dices que él no se merece este castigo, que tu amor me haya elegido aunque yo no quiera perderte… hazle caso al corazón, yo te lo pido…”

Al final del video, se cita un versículo de la Biblia, Lucas 10:27 “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas y con toda su mente, y a tu prójimo como a ti mismo”.

Y al interpretar uno de sus grandes temas “Solo con un beso”, se metió entre el público, y caminó entre las ansiosas manos que lo querían tocar, solo para sentir cerca a su ídolo. El, como pocos artistas de su talla, caminó entre la gente que se arremolinó para sacarse una fotografía y a nadie se le negó; eso solo lo hacen los grandes astros. Y es que si su arte lo hace grande, su sencillez lo hace aún más grande.

Puso en jaque a su sistema de seguridad, siempre se sale del “círculo seguro” para acercase a su público.

Ya para la 1 y media de la mañana, Ricardo Montaner cantó “Será”, luego “Ojos Negros”, siguió “A dónde va el amor”.

Pero el artista no se olvida de la tierra que pisa y de la gente que abraza; hace dos años invitó al cantante hermosillense Juan Pablo Maldonado a interpretar un tema con él, y esta vez, lo volvió a hacer.

A dueto cantaron “Bésame”, el tema que quizá recubre más amor y erotismo de todos los grandes éxitos que ha creado Montaner.

Luego, en un derroche de romanticismo y lealtad con el matrimonio, cantó “Castillo Azul”, que en síntesis es la historia de una pareja que está haciendo sus planes para casarse y vivir hasta que la muerte se los permita, pegaditos, perdonándose, amándose, acompañándose todos los minutos y todas las horas, y donde lo más importante es la historia que escriban juntos, sin importar que no haya muebles en su casa. ….”ven y te explico lo que somos en nuestra habitación, una paloma y un jilguero en vuelo de estación emigrando al árbol del limón, elevando un grito hasta amanecer encima de tu piel…” dice esa canción.

Es un temazo.

Ricardo Montaner ha grabado 24 canciones para telenovelas, pero su trayectoria va más allá de lo que muchos conocen. ha dejado huella en los oídos y en los corazones mexicanos con su nuevo disco “Ida y Vuelta” donde grabó un tema del sinaloense Espinoza Paz llamada “Un Hombre Normal”.

Ahí en el palenque dio la bendición a quien se lo pidió; puso su mano en la frente de quien se lo solicitó y oró, así, mientras cantaba, oró en silencio por quienes se lo pedían. Es un gran talento pero además es un hombre generoso y sencillo.

Su atuendo nada ostentoso, quizá de grandes marcas y famosos diseñadores, pero sumamente sobrio. Sus tenis de siempre, cómodos para cantar y bailar 3 horas con el público hermosillense.

A las 2 de la mañana se fue, pero regresó como regresa siempre a cantar otra porque el público se lo pide.

Cantó su gran éxito “Déjame Llorar”, que hizo un gran hit cuando terminó su primer matrimonio.

Esas etapas de la vida que son tan dolorosas cuando el ser humano se siente solo y vacío, irónicamente son el mejor alimento del compositor, porque su sensibilidad está a flor de piel.

Con “Déjame Llorar”, lloró, lloré, lloramos, la noche del jueves en el palenque.

Pero siempre “La cima del Cielo” es un tema que hace falta en los conciertos de Montaner, así que también la cantó. Su club de fans, traducido en grupos de señoras de alta alcurnia, le gritaban desde las gradas, le pedían una y otra canción y él, como todo un astro que es, las complació.

Se cambió 3 veces de ropa: primero usó una camisa blanca y un saco oscuro, luego se quitó el saco; luego se puso una camisa color morado, y al final, una camiseta tipo playera, color negro. Su calidad interpretativa se mantiene íntegra, a pesar de sus 60 años. La noche fue redonda para quienes querían escuchar canciones de amor, de desamor, de planes de matrimonio y de separación. Ricardo Montaner, “Iluminado y Eterno”, “un hombre normal”, querido y admirado por su música y por su fe, congruente; de 1.67 metros de estatura, pero hecho a la medida del romanticismo mexicano.

Un hombre que tiene el alma más fina que la voz.

Hermosillo te disfrutó. Regresa pronto.