Fuego amigo.. Columna Viento a Favor

Por Carlos Romero

No se debe tomar con ligereza lo que está sucediendo al interior del Cuerpo del Bomberos de Hermosillo, ni hacia afuera. Y le voy a explicar con un contexto digerible lo que ha venido pasando en estos meses.

Desde la primera manifestación por fuera del Palacio Municipal, hace unas semanas, las cosas no mostraron una tendencia a resolverse, a pesar de que el presidente Municipal llegó hasta las afueras de las casas de campaña que improvisaron algunos “tragahumo” en la plaza frente al Ayuntamiento.

Les acababa de dar unas becas, tanto a los bomberos, como a los policías, o más bien a sus hijos; que no es lo mismo, pero es igual.

Luego, desde el Congreso del Estado, legisladores del PRI, -apoyados por el alcalde Hermosillo, lo cual parece lógico- propusieron una Ley para que las aportaciones de la gente en las agencias fiscales, beneficien a los cuerpos de bomberos de esas mismas localidades, lo cual parece más que justo.

Y a decirle verdad y como siempre lo he dicho, nada de lo que les paguen es suficiente porque son los únicos personajes que día a día arriesgan la vida sin importar si a quienes están ayudando son buenos o malos, amigos o enemigos.

Pero en específico este tema de la manifestación en Hermosillo parece tener otra motivación.

Mientras que la pestilente versión de que hay muchos incendios “que parecen provocados” pulula en la ciudad, varios miembros del heroico cuerpo están en paro exigiendo algo que ya les están cumpliendo.

Parecen ignorantes y se los digo con todo respeto, quienes sugieren que los incendios de maleza y forestales están siendo provocados.

Pareciera un rostro de la oposición, decidida a seguir atacando al gobierno por diversos frentes, este tipo de manifestaciones hechas por hombres y mujeres que pertenecen a una corporación querida por todos los mexicanos.

Idolatrada, más que querida.

Es decir, se asoma en esa manifestación, una insurgencia que poco tiene que ver con las exigencias genuinas y urgentes de los Bomberos.

Qué raro que apenas se resolvieron los problemas de la iluminación pública y la toma de la carretera a la Costa y otros asuntos de interés local, contraatacan de nuevo las peticiones de los Bomberos, y esta vez, decididos a no cesar.

Malpensado, no parecen sucesos aislados.

Le reitero, de que las necesidades de los bomberos son auténticas lo son, de que el Maloro Acosta hizo compromiso con ellos para crear nuevas plazas y nivelar algunos salarios, también lo hizo.

Pero hasta hoy, quienes parecen interesados en que los compromisos no se cumplan, son quienes exigieron esos compromisos.

El “fuego amigo” no conoce ciudades, pero sí conoce épocas. Y estos días están muy cercanos al 2018.

Gracias por leer estos párrafos. Soy Carlos Romero, reportero con 25 años de trayectoria y director de El Patrullero.

 



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