Columna Viento a Favor; SOS Necesitamos dinero en Sonora; la política de Claudia y Célida. Sara, en su peor momento

Por Carlos ROMERO

Las entidades Federativas o Estados, para su operatividad tienen un esquema fiscal que los obliga a enviar casi todo el dinero a la Federación y ésta les regresa una parte de lo que mandaron. Se podría decir que una «pequeña parte».

Esto ha sido así desde hace décadas.

Los ingresos propios de los estados son realmente contados y cada vez menos.

Ayer domingo que la gobernadora Claudia Pavlovich entregó su Cuarto Informe de Gobierno al Congreso del Estado, la reflexión era precisamente que toda obra requiere el apoyo de la Federación y en diversos rubros, los fondos federales para Sonora y las demás entidades han disminuido desde hace años, quizá desde el segundo año del gobierno de Enrique Peña Nieto, y la justificación era la baja en los niveles internacionales del precio del petróleo.

Pero ahora que muchos programas recibirán menos dinero, incluso algunos desaparecerán, el panorama no es halagüeño.

No se sabe dónde quedarán las grandes obras o los grandes proyectos, qué recursos se destinarán a puentes, carreteras, obras en salud y educación; lo que sí se sabe es que todos están preocupados especialmente por el rubro de seguridad pública.

Incluso hay quienes prefieren ver el vaso «medio lleno» y apuestan a que los recursos llegarán a Sonora sin contratiempos.

Se habla de un presupuesto 2020 de 60 mil millones de pesos, aunque está por verse si las y los diputados Federales, así como los senadores logran comprender la importancia de su decida intervención para que a Sonora le vaya bien.

Desde el senado, no me queda duda que Arturo Bours y Lilly Téllez se van a remangar la camisa y se pondrán a trabajar para que al estado le llegue más dinero y en todos los rubros.

En la Cámara Baja veo a Lorenia Valles metiéndose en las negociaciones, haciendo acuerdos, gestionando recursos y programas para el estado; pero el complemento de Hermosillo, la diputada Federal Wendy Briseño no parece más interesada en los asuntos del presupuesto federal para Sonora que en los asuntos de su partido, MORENA.

Mientras en la entidad se debate entre la falta de recursos y la gestión federal, la Briseño Zuloaga participaba activa y decididamente en el proceso interno de MORENA para elegir a sus Consejeros, 70 en total, respaldando según sus propios porristas en redes sociales, a Guillermo Díaz, a quien se identifica con el también legislador Javier Lamarque Cano.

Lo que se podría llamar la «chairización de las asambleas», en MORENA surgió este sábado cuando grupos inconformes con la democracia en el partido, trataron de reventar las reuniones porque vieron que sus números no les dan.

Y es que está en juego la próxima elección de presidente del partido a nivel estado, que todo indica que Adolfo Salazar ganará por amplio margen, así como las candidaturas a puestos de elección popular en el 2021, y desde luego la reyna de todas, la gubernatura del estado.

En las asambleas del sábado hubo sombrerazos, patadas, gritos, empujones, porque simplemente y a pesar de todo lo que les ha dicho el presidente López Obrador, los «chairos» quieren tomar el poder del partido, lo cual se ve muy difícil e improductivo.

Actuando de esa manera, le restan credibilidad a los procesos, ante la gente que les abrió la puerta hace un año.

Lo que sí se ve confirmeza es la fuerza que toma el proyecto de Adolfo Salazar Razo, y más aún si se le ve como quien tiene la «bendición» del votante mayor, Alfonso Durazo Montaño, dudo que alguien se le meta en el camino.

Lo mejor para él como próximo dirigente de MORENA en la entidad y para el trabajo que hará en con miras al 2021, es llegar como candidato de unidad.

Y se prevé que así será, pero los contrarios están tratando de elevar el precio de la derrota.

Ya veremos en qué para todo esto.

—-Y HABLANDO DE POLÍTICA BIEN HECHA, es notable la buena relación entre la gobernadora Claudia Pavlovich y la alcaldesa Célida López Cárdenas.

Incluso en los temas que antes, los gobernantes del mismo partido temen tratar, Claudia Y Célida encuentran la manera.

Eso es lo mejor de la política en el estado y que parece algunos alcaldes no lo han entendido.

Nada menos, la alcaldesa de Guaymas, Sara Valle Dessens, cada día más perdida en su discurso y en las funciones del gobierno, presenta ante los medios de comunicación de la capital, una carta llena de diatriba y adjetivos a quienes ella considera sus enemigos.

Pero poco o nada practica un ejercicio de autocrítica, que a veces es tan sano y reparador.

La cuestión es que tras un año de preguntarme por qué Sara no lograba conectar con el pueblo, ni generar una opinión pública positiva, una comunicación efectiva con los guyaneses y con la gente que la ve en otras ciudades, al escucharla me quedó claro por qué.

Independientemente de la seguridad pública en Guaymas, las cosas en los otros rubros no van bien.

Y si la alcaldesa ya vivió un proceso de destitución hace 20 años, parece no haber aprendido las cosas que no debe hacer.

Es muy lamentable lo que le sucedió cuando sujetos balearon su carro, sin duda es para preocuparse mucho.

Pero hoy se ve a Sara cada día más alejada en las funciones del gobierno, en el ejercicio de la política, y lo que es peor, cada día más sola.

Gracias por leer estos párrafos. Soy Carlos Romero, Licenciado en Ciencias de la Comunicación, reportero con 29 años de trayectoria y director de El Patrullero.

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