Columna Amediamañana. El operativo policial en La Costa, para quitarse el sombrero.

Por Carlos ROMERO

Los hechos violentos en el poblado Miguel Alemán no son una novedad, pero sí sorprende la cada vez más fría e indolente manera de actuar de los delincuentes.

Sin una mínima pizca de piedad, tres sujetos asesinaron a sangre fría al joven Gerardo Reyes Quintana Sánchez que era Policía Municipal, y que apenas iba a cumplir 4 meses en la corporación.

La Policía esta de luto porque las balas asesinas le dieron muerte a un joven que tenía toda la vida por delante, pero también la sociedad está de luto por esto en lo que nos hemos convertido.

Miguel Alemán es una comunidad sin fronteras a la que llegan gente con y sin objetivos, con y sin rumbo, con y sin escrúpulos. Muchos de ellos son capaces de construir una familia, con valores y unidad, trabajadores del campo que hacen crecer una comunidad migrante. Y otros capaces de destruir todo lo bueno que los demás construyen.

No falta mucho para que las autoridades nos den a conocer los nombres de estos asesinos despiadados y se hará justicia.

Que seguramente eso no sustituirá la falta de este joven fallecido, no. Pero es mensaje de las autoridades a la delincuencia, de que nada de lo que hagan quedará impune.

El operativo para localizar a los 3 sujetos que fueron detenidos ayer, fue sumamente intenso; la movilización policial inició desde las 9:15 horas cuando estos sujetos, tras darle muerte a Gerardo Reyes, salieron huyendo, se decía que rumbo a Bahía de Kino, pero finalmente se había refugiado en algunos domicilios y comercios del poblado.

La coordinación entre autoridades municipales y estatales permitió la aplicación de toda la fuerza de las corporaciones. El helicóptero de la Policía Estatal de Seguridad Pública, apoyando desde los aires a las decenas de patrullas de la Municipal y AMIC que se desplazaban por las calles polvorientas de la 12.

La expectativa social era muy grande. Todo mundo al rededor del Centro Hábitat, donde se presentó el homicidio, sabía que había habido balazos, y la presencia policial era una muestra de lo que estaban buscando.

Uno ve, escucha, observa actuar a los policías y hay que estar hecho de otra madera para tomarle amor a la vida armada y a la persecución constante. Para ser policía se necesita haber nacido policía.

La verdad, el operativo en La Costa fue una muestra de que son más, muchos más los buenos que los malos.

Lo que perseguían los policías era algo muy grande. Atrapar a los asesinos de un agente de la Ley, porque además, la instrucción de “muy arriba” era encontrarlos donde estuvieran y hacerle justicia al policía, a su familia y a la sociedad mandarle el mensaje de que no habrá impunidad.

No podían hacer menos.

Entre las casas, entre las calles, carro a carro, persona a persona, buscaban los policías al posible asesino de su compañero.

Afanosamente recorrían el pueblo y los campos agrícolas buscando un carro negro, sin placas. Y no solo encontraron ese auto, encontraron otros donde los maleantes se transportaban para darse a la fuga.

No sé, especialmente qué tanto tiempo y con cuánto detalle planearon ese intento de atraco, lo que sí sé es que no contaban con la excelente coordinación de las coorporaciones municipal, estatales y federal.

El operativo fue coordinado directamente por el comisario de Seguridad Pública en Hermosillo, Jorge Andrés Suilo Orozco, quien armó prácticamente un “cuarto de guerra” en la comandancia en La 12, haciendo toda la estrategia de búsqueda, trabajando de manera quirúrgica en la localización de estos sujetos.

No se les podían escapar. No se les escaparon.

Al matar a un policía, esos sujetos le declararon la guerra al Estado y al Ayuntamiento, y esas no se perdonan.

Tampoco se sabe hasta hoy si estos sujetos tenían antecedentes penales; están ahora en manos de la Fiscalía General de Justicia del Estado, quien créame, buscará por debajo de las piedras si es preciso, el indicio de culpabilidad para juzgarlos y hacerle justicia a él, a su familia y a los sonorenses.

Rodolfo Montes de Oca, el Fiscal General del Estado, está enterado de todo lo que sucedió, participó activamente en la detención de estos sujetos, puso a la disposición del director de la AMIC, Manuel Barrios Macario “El Comandante Manolo”, todos los recursos humanos, materiales y poder de fuego que se ocupaba para sacar adelante este operativo.

Como le digo, que maten a un policía, que agredan a un ciudadano de bien así sin deberla ni temerla, no están dispuestos a perdonarlo.

El poblado fue y sigue siendo una zona de intensa movilización policiaca, donde desde ayer la comandancia de Policía está hecha un búnker.

El agente Gerardo Reyes recibirá misa de cuerpo presente hoy en la costa, y será trasladado a Hermosillo para velarlo y sepultarlo en la capital junto a su padre.

El dolor de la familia y la zozobra de la ciudadanía antes estos hechos no quedarán impunes. Ese es el consuelo.

—- PARA UN POLÍTICO COMO DAVID PALAFOX CELAYA, ACOSTUMBRADO A LA BATALLA ELECTORAL, no es novedad tener que mostrar los resultados más contundentes de su trabajo con miras a la sociedad.

Es diputado local porque la gente lo eligió para darle resultados y desde ese día, se propuso ir trabajando una a una sus propuestas para los hermosillenses.

De hoy en adelante buscará desde el Congreso de la Unión, la cristalización de los proyectos que tienen que ver con la Cámara de Diputados. Mucho de lo que no podía hacer como legislador local, seguramente lo buscará como Federal.

Propone y apenas hace bien, que las campañas sean austeras, directas y francas, que vean por el beneficio de la gente.

Tiene proyectos para La Costa, que estará presentando en breve mediante este foro.

Gracias por leer estos párrafos.

Soy Carlos Romero, reportero con 27 años de trayectoria y director de El Patrullero.